-¿Por qué apunta a ser precandidato a gobernador?
-Tengo un buen diálogo con todos los sectores, y creo que para construir una candidatura en nuestra situación de opositores se tiene que dar un trípode fundamental.
Primero, la aceptación de parte de la sociedad, porque el pueblo es soberano, y se tiene que notar que el mensaje que uno transmite se está receptando. Creo que eso se está dando. Segundo, tener muy buen diálogo con la dirigencia nacional y acordar algunas estrategias comunes, condición que se da. Tercero, el acuerdo local para que una candidatura sea exitosa. Tiene que haber una base de aceptación dentro de las fuerzas que conforman el FCS-Cambiemos. Para eso estamos en camino, no está cerrado. Creo que el ideal sería llegar a la candidatura de la gobernación por consenso, pero si no lo hay, la PASO es una alternativa válida, democrática y transparente para dirimir las diferencias.
Le diría al elector que tengo vocación, convicción, y que me siento en una etapa de la vida en la que puedo poner de mi energía y mi experiencia. Tengo las ganas y la fuerza suficiente como para asumir el desafío.
-¿Qué debilidades encuentra en el Gobierno?
-Hay un reclamo casi unánime que son las deficiencias en salud, no solo en la atención del Estado en la salud, sino también en la atención que nuestra gente tiene por OSEP. El interior sufre mucho la falta de atención médica. La red de agentes sanitarios, que es el primer eslabón, no está funcionando como deben. Está faltando una racionalización muy fina del recurso técnico y humano, un mejoramiento de todo el sistema de derivación, y sobretodo reflotar la atención primaria.
Y la OSEP anda bien algunos meses, otras veces colapsa. No sé si los recursos que recauda son suficientes para todo lo que tiene que atender. Si no lo son, esto debería blanquearse y preverse en el presupuesto para que el Estado asuma una parte del costo. Pero sí sé que la OSEP desperdicia recursos. Un ejemplo es que para muchos organismos funciona como una ART, pero en esa función no recibe los aportes del Estado que deberían aportarse a una ART. En algunos aspectos me parece que está sobredimensionada.
También veo que el Gobierno planteó objetivos que tuvieron algunos jalones que fueron directamente fallidos. Estas acciones muchas veces del Ministerio de Producción vinculadas a empresas del Estado en las que el dinero no terminó de servirle realmente a la producción y terminaron en muchos casos en una gran frustración, y lo que es peor, bajo la sospecha de corrupción.
Otro tema grave es que a pesar de que este Gobierno pidió aumentar el número de miembros de la Corte con el argumento de que el ciudadano no tenía accesibilidad a la Justicia y que este aumento iba a conseguirlo, eso fue una gran mentira. Eligieron un argumento que les pareció lindo para justificar una decisión política. Y también la educación, sobre todo en el nivel superior. La educación debe ir atada al desarrollo.




