Matrimonio gay: voto dividido de los senadores catamarqueños
El debate seguía anoche en el Senado. Los argumentos de los representantes de la provincia.
Los tres senadores catamarqueños se anotaron para justificar su postura y su voto en el debate que continuaba anoche en el Senado de la Nación para convertir en ley el matrimonio gay. Hasta el cierre de esta edición, el senador Oscar Castillo no había emitido sus fundamentos pero, según trascendidos, votaría a favor de la iniciativa.
El voto en contra de la senadora Blanca Monllau (UCR) ya había sido anticipado por ella misma y ayer fue ratificado en su discurso. En cambio, la postura que asumirían los otros dos catamarqueños, Lucía Corpacci (FV) y Oscar Castillo (UCR) fue hasta ayer materia de especulaciones entre quienes contaban voto a voto para ver cómo se definía la elección.
Poco después de las seis de la tarde, Corpacci anticipó su voto a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, apuntalando su postura en la necesidad de otorgar derechos a personas que no los tienen. Tras ratificar su fe católica y señalar que había sido llamada por el obispo de Catamarca, Luis Urbanc, quien por supuesto que trató de inculcarnos las ideas de la iglesia católica, pero siempre con respeto, Corpacci defendió un voto que, aseguró, respondía a sus más íntimas convicciones. Remarcó que la regulación es exclusivamente sobre el matrimonio civil, sin legislar ningún aspecto vinculado a lo religioso, y consideró que cuando la oposición rechaza esta idea de matrimonio lo dicen porque el matrimonio siempre fue entre hombre y mujer con el único fin de concebir y creo que si nos quedamos con lo que siempre fue, quedaríamos detenidos en la historia, manifestó.
A su turno, Blanca Monllau se manifestó en contra, destacando su pertenencia a la fe católica e invocando argumentos vinculados al orden natural. También cuestionó el hecho de que se ponga en discusión este tema, cuando -enumeró- existen otros temas que afligen a la sociedad, tales como la desigualdad, la pobreza, la corrupción, el clientelismo. La pobreza y la indigencia también necesitan del derecho, reclamó.
La legisladora radical apeló a los tratados internacionales con rango constitucional que, señaló, reconocen la institución del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer: Esta reforma carecería de valor por contrariar tratados con rango constitucional, aseguró.
Por último, advirtió que si una ley divide a la sociedad, si son necesarios ardides, artilugios, presiones y cooptaciones, algo no está bien, quizás el fruto no está maduro, dijo en relación con que la sociedad no estaría preparada para un cambio de esta naturaleza. El debate, en el que habían pedido la palabra casi el 90% de los senadores, seguía al cierre de esta edición y calculaban que recién a la madrugada se pasaría a la etapa de votación.