Los gobiernos de Catamarca y La Rioja se encuentran en negociaciones para superar el reclamo que se generó en la vecina provincia ante la inminente ejecución de la línea San Martín-Capital, que se vinculará a un tendido que abastece en gran parte el suministro riojano. El tema llegó a ámbitos legislativos y hasta se habló de una posible presentación judicial para frenar los trabajos.
Todo surge a partir de un convenio firmado dos años atrás con la Secretaría de Energía de la Nación, por medio del cual se permitiría a Catamarca usar un tendido de 132 Kv que va desde Recreo a La Rioja, una vez que esa provincia quedara completamente integrada a una línea de 500 kv, que por ahora la abastece parcialmente.
Para Catamarca, este acuerdo significaba el ahorro de un tendido de 117 kilómetros que le hubiera costado no menos de 90 millones de pesos. El problema es que mientras se avanzó con la licitación de la línea San Martín, quedó pendiente la vinculación riojana. Y ahora, especialmente en el sector industrial de esa provincia, temen que la línea San Martín se lleve parte de la energía que va actualmente a La Rioja.
El subsecretario de Servicios Públicos, Rafael Assante, explicó que la solución sería la conexión riojana a la línea de 500 Kv, y que para ello Catamarca aportaría parte de los fondos para la ejecución de los denominados campos de conexión. Esta semana habrá una nueva reunión por este tema y resta el aval del área energética nacional.