A fines de 2008 y con las cuentas de la empresa trabadas por los Taselli, los directores nombrados por la Provincia en EDECAT salieron a pedir auxilio financiero al Gobierno porque, o pagaban a Camessa, o Catamarca se quedaba sin luz. Y, como el Gobierno no puede girar recursos a una empresa privada, el atajo que encontraron fue otorgar un anticipo de alrededor de 5 millones de pesos del Fondo Fiducario, constituido con 30 millones de pesos que el Estado adeuda a EDECAT y que tenía como fin específico la realización de inversiones definidas en el plan director de obras energéticas. Ese monto fue usado por la empresa para pagar una cuota y media a Camessa. Así, mientras las inversiones del plan director están paralizadas, el Gobierno echó mano a una partida millonaria del fondo fiduciario para auxiliar a EDECAT, que estaba al borde del colapso.
El compromiso es que, a medida que el Gobierno le pague a la distribuidora las obras que vaya ejecutando, descuente el anticipo emitido para cumplir con Camessa.