sábado 25 de junio de 2022

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Violencia de género

La Corte de Justicia confirmó una condena para femicida en potencia

En septiembre, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de 2ª Nominación condenó a "Nino" Leiva a 14 años por "femicidio en grado de tentiva" y otros hechos.

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19 de abril de 2022 - 15:57

Por unanimidad, la Corte de Justicia de Catamarca confirmó la condena de 14 años de prisión que la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación fijó a José Arnaldo “Nino” Leiva, en septiembre del año pasado. En esa oportunidad, los jueces Luis Guillamondegui, Silvio Martoccia y Fabricio Gershani Quesada lo hallaron culpable en los delitos de “amenazas simples, homicidio doblemente calificado por mediar una relación de pareja y por femicidio en grado de tentativa, homicidio simple en grado de tentativa –dos hechos- todo en concurso real y en calidad de autor”. El hecho de violencia de género sucedió en noviembre de 2019, en la Capital. El defensor Penal Oficial Nolasco Contreras había asistido a Leiva y casado la sentencia de Cámara.

La elaboración del voto estuvo a cargo del ministro Hernán Martel y adhirieron sus pares Fabiana Gómez, Luis Raúl Cippitelli, José Ricardo Cáceres, Vilma Molina, Miguel Figueroa Vicario y Fernanda Rosales Andreotti. Si bien declararon formalmente admisible el recurso de casación interpuesto por el penado, resolvieron no hacer lugar a éste. En consecuencia, confirmaron la resolución impugnada en todo lo que fue motivo de agravio.

En los fundamentos, se destacó que la defensa circunscribe su crítica a afirmar que el accionar de Leiva “se debió a un momento de celos y ofuscación”, y que no se ha comprobado que la apuntada circunstancia haya producido amedrentamiento en la víctima. “La parte impugnante no cuestiona los argumentos expuestos en la sentencia, sino que se ha limitado a reiterar su propia convicción respecto del modo en que debió ser resuelta la cuestión. Ello así, reedita en esta instancia los mismos argumentos brindados al momento de alegar en la etapa del plenario, los que recibieron respuesta concreta por parte de la jurisdicción. En definitiva, la defensa acude a esta instancia casatoria en procura de una nueva revisión de la sentencia, sin rebatir los argumentos específicamente dados en el decisorio en crisis e incluso sin adicionar ninguna circunstancia, viso o particularidad, a lo ya expuesto, lo que podría aparejar la insuficiencia de los reclamos”, se explicó.

A la vez, se indicó que el Tribunal que condenó había ponderado también las circunstancias que motivaron a Leiva semejante reacción injustificada. Se remarcó que el penado no aceptó la ruptura del vínculo sentimental que lo unía a la víctima, razón por la cual, la amenazó de muerte, porque ella se negó a volver a estar en pareja con él. “Leiva cometió el hecho de manera deliberada y consciente, con claras intenciones de amedrentar a la víctima por lo que resulta plenamente responsable de sus actos. De lo expuesto, se colige que no se advierten fisuras lógicas en la argumentación del tribunal, ni insuficiencia probatoria en orden a sus consideraciones respecto al impacto psíquico y al amedrentamiento que ocasionaron en la víctima las graves amenazas de muerte proferidas por parte de su expareja, el acusado Leiva”, se detalló.

En este sentido, los ministros de la Corte consideraron que la violencia contra la mujer constituye una violación de Derechos Humanos. En este caso puntual, se trata de una víctima mujer que ya venía padeciendo episodios de violencia familiar y de género, valoraron. “El examen de la cuestión impone la incorporación de dicha perspectiva como pauta hermenéutica constitucional y como principio rector para la solución del caso, exigiendo para ello un análisis armónico e integral de la normativa nacional y supranacional vigente, todo ello, de conformidad a la prueba introducida oportuna y legalmente a debate. El Tribunal en el fallo brindó motivos suficientes”, señalaron.

Además, los ministros consideraron adecuada la relevancia otorgada en la sentencia a la valoración de los mensajes de WhatsApp intercambiados entre la víctima y el acusado. De esta manera, se pudo inferir con claridad la dominación que padecía la víctima, conforme los patrones de conducta demostrados por el imputado en los mensajes enviados, tales como victimización constante, violento, agresivo, celoso, irritable, temperamental, denigrante, obsesivo, manipulador y aspectos que condicen con los rasgos de personalidad descriptos en la perica psicológica realizada a Leiva. “Así las cosas, inversamente a lo que pretende el recurrente, no caben dudas de la comprobada existencia, en el caso, de la violencia ejercida en un contexto de violencia de género en la víctima se encontraba inmersa. Por ende, su agravio sobre el punto no es de recibo”, sostuvieron.

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