A puertas cerradas, en la Cámara Penal de Segunda Nominación, se realizó un debate por un delito contra la integridad sexual. Un hombre de 36 años llegó imputado por el delito de “abuso sexual gravemente ultrajante calificado por ser cometido contra una menor de 18 años, aprovechando la situación de convivencia”.
Fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que el hombre había manoseado, en reiteradas ocasiones, a la hija de su pareja, sin haberla accedido carnalmente. Según se remarcó, los ultrajes se prolongaron durante cinco años, entre 2013 y 2018. Por entonces, la niña tenía entre nueve y 13 años; el padrastro tiene 36. En septiembre de 2018, la adolescente pudo romper el silencio y contar lo que le sucedía; su madre realizó la denuncia. Desde entonces, el padrastro se encuentra alojado en el Servicio Penitenciario Provincial, en la localidad de Miraflores, Capayán.
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Condena de ocho años por haber abusado de la hija de su pareja
El Tribunal estuvo integrado por los jueces Rodolfo Bustamante, Luis Guillamondegui y Alicia Cabanillas. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal de Cámara Gustavo Bergesio y la asesora de Menores Carolina Acuña Barrionuevo. En tanto que la defensa fue ejercida por los abogados Luis Armando Gandini y Luis Gandini (h).
El acusado reconoció el hecho. En su alegato, el fiscal Bergesio mantuvo la acusación y solicitó una pena de ocho años de prisión. La asesora Acuña Barrionuevo adhirió a lo pedido por el fiscal. En tanto que la defensa manifestó su acuerdo con lo peticionado por el Ministerio Público Fiscal.
Tras un breve cuarto intermedio, los magistrados deliberaron y por unanimidad lo hallaron culpable del delito por el que venía incriminado y, en consecuencia, lo condenaron a la pena de ocho años de prisión. A la vez, resolvieron que en el Servicio Penitenciario realice un tratamiento por su consumo problemático de sustancias.
Luego del veredicto, el padrastro regresó al Penal de Miraflores para cumplir con su condena.
Aberración
En Argentina, algunos estudios estiman, en relación con el abuso sexual en la infancia (ASI), que uno de cada cinco niños y niñas son abusados por un familiar directo antes de los 18 años. La edad media de inicio del abuso es de ocho años. La gran mayoría de las víctimas serán niñas o adolescentes mujeres (ocho o nueve de cada 10). Además, el 70 % de las adolescentes víctimas no dirá jamás que fue abusada ni buscará ayuda. En cuanto al abusador, estadísticamente éste será hombre y es una persona que el niño o la niña conoce y en quien confía. Más de la mitad de esas agresiones sexuales sucederá en la propia casa del niño o en la de los abuelos. La mayoría de los abusadores es familiar de primer grado, llámense tíos, padrastros, padres, abuelos y hermanos, y que los casos se revelarán durante la adolescencia, cuando pueden romper el pacto de silencio, cuando la niña o el niño ya no sienta temor por las amenazas de su agresor sexual. Seis de cada 10 niños no pedirá ayuda; dos de cada 10 la pedirán y no la recibirán o no será la adecuada y, solo uno o dos de cada 10 niños abusados -es decir el 15 %- recibirá la ayuda correctamente. n