Extendió por 15 días la detención de su planta en Río Cuarto
Granja Tres Arroyos profundiza su crisis: extiende cierre de plantas y busca reestructurar una deuda de USD 350 millones
La empresa, que llegó a faenar 760.000 aves diarias y emplear a 7.000 personas, opera hoy con niveles mínimos de actividad.
La crisis de la principal avícola argentina se profundiza con la extensión de la parálisis en su planta procesadora cordobesa de Río Cuarto, que acumula un mes de inactividad tras una «parada técnica programada» de apenas dos semanas. Esta situación impacta directamente en los 350 trabajadores del establecimiento cordobés, que se suman a un escenario de conflictos laborales y suspensiones en otras cuatro plantas del grupo en el país.
La crisis financiera de Granja Tres Arroyos responde a una combinación letal de factores externos e internos. El golpe más duro fue la pérdida del acceso a los mercados de China y la Unión Europea tras los brotes de gripe aviar de 2023, que generaron pérdidas sectoriales estimadas en USD 160 millones. A esto se suman nuevos brotes registrados en agosto de 2025 y febrero de 2026, que mantuvieron bloqueadas las exportaciones durante meses. Según datos del sector, el volumen de exportaciones de la firma se redujo del 33% al 25% de su producción total.
El mapa operativo de la empresa, que durante décadas cimentó su crecimiento en ocho plantas industriales distribuidas en Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba, hoy muestra signos de contracción generalizada. En Pilar, la planta Pinazo formalizó la suspensión total de sus actividades desde el 3 hasta el 30 de agosto, con los trabajadores percibiendo el 65% de sus haberes. En Esteban Echeverría y Ezeiza, las unidades Wade II y Wade I registran interrupciones por conflictos salariales y fuerte reducción de actividad, mientras que la planta La China en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, permanece cerrada desde fines de mayo.
Para hacer frente a un pasivo financiero que asciende a USD 350,9 millones, la firma encomendó su reestructuración a la banca de inversión VALO. El plan propuesto a los acreedores incluye quitas de capital de hasta el 75% y plazos de refinanciación de hasta siete años, además de la venta de al menos cinco activos no estratégicos. En este marco, la empresa ya vendió la planta de Río Cuarto a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) mediante la modalidad de sale & leaseback, conservando la operatividad con una opción de recompra a cuatro años.
El escenario genera una preocupación que trasciende lo laboral. En Concepción del Uruguay, donde la empresa ha sido históricamente el principal empleador formal, el temor a un colapso definitivo es palpable. La avícola, que en sus años de esplendor llegó a emplear a 1.500 personas en la región, hoy apenas sostiene unas 700 y acumula cheques rechazados por más de $5.300 millones.
El plan de recuperación de la compañía proyecta un rebote en nueve meses, con la meta de superar las 400.000 aves faenadas diarias. Sin embargo, el sector avícola observa con atención los movimientos de Tyson Foods, el gigante estadounidense que desde 2022 posee el 34% de la firma y cuyo rol en este proceso podría ser determinante para el futuro de la empresa.