Las hormigas vienen a mi casa desde la casa de mi vecino. Se lo reclamé, pero no hace nada”; “esta persona dijo cosas sobre mí que no son ciertas. Vengo a denunciar para que la Justicia le diga que deje de decir esas cosas sobre mí”, “me dijeron que esta persona tiró petardos en el patio de mi casa para asustar a mis perros”, son algunas denuncias que suelen asentarse en las Unidades Judiciales. El caudal de denuncias de estas características se suma a diario y llega a un punto en que colapsa al sistema penal. A los expedientes se les debe dar curso, aunque suelen terminar en archivo, pera al trámite hay que realizarlo.
El fiscal de instrucción Ezequiel Walther dialogó con El Ancasti sobre las situaciones ‘raras’ que se denuncian todos los días. El funcionario judicial consideró que, a fin de acelerar el trámite, habría que mezclar “ingredientes de distintos tipos procesales y sustanciales para permitir descomprimir el sistema. En otras provincias, países y sistemas existen mesas de atención y evaluación temprana del contenido de las denuncias; filtran una parte importante que no van a tener una adecuada solución o no van a ser debidamente encausadas dentro del procedimiento penal tradicional. Hay un alto porcentaje de denuncias diarias y si se multiplican por semanas o mes, es factible que ese alto porcentaje termine abarrotando el sistema con denuncias que no son consistentes”.
Para el fiscal, los denunciantes tienen la idea errónea que todas las cuestiones se deben resolver por la vía penal. Sin embargo, aclaró que esta vía no es apta para todos los casos y, para que esas denuncias tengan una respuesta eficiente, indicó que se deben “filtrar y tamizar lo que realmente es trascendente para el sistema y para la sociedad y qué no lo es”.
Tales alternativas pueden ser la Mediación Vecinal y los Centros de Mediación –el Poder Judicial cuenta con este dispositivo-. Esas denuncias ‘raras’ muchas veces son cuestiones entre vecinos o conflictos menores que por el tipo de conflicto o los intereses vinculados o por la cuantía deben ser resueltos en mediaciones, explicó. En cambio, para las cuestiones de índole familiar no resulta adecuado que tengan un abordaje penal, en los primeros casos, advirtió.
“Más de una vez, se terminan exasperando los ánimos en las partes, creando rencores y malestares que terminan complicando más la situación y no encuentran una canalización adecuada dentro del sistema penal”, comentó.
Criterios
Estas denuncias a veces no llegan a ser delito y, en otros casos, se trata de contravenciones. “En el imaginario social está instalado que la solución es penal y no son delitos; no están tipificados como delitos. Es indudable que más de una vez se genera malestar entre las partes, pero ese malestar no es materia específica para ser dirimida en la vía penal. Las vías aptas e idóneas son las consensuales por afuera, como la mediación en cualquiera de las instancias. Generalmente, se avanza un poco en la investigación; se consolida la idea de que efectivamente no hubo delito y se archiva, pero las partes no solucionaron sus problemas porque no hay un delito penal en el medio”, detalló.
Por ello, remarcó que se debe determinar qué causas va a admitir el Sistema Penal y cuáles no. Se debe establecer un criterio de acuerdo con la cuantía, los intereses públicos, la gravedad del hecho y otras cuestiones, opinó.
“Es una parte importante, dentro de la recepción diaria, la cantidad de denuncias que más de una vez no constituyen ilícitos. Hay hechos que son más bizarros que otros. La parte complicada es que puede tratarse de un caldo de cultivo para delitos posteriores. Hay que prestar atención a esas cuestiones para que no deriven en delitos, cuestiones que primariamente no fueron delictuales”, advirtió.
La realidad, a veces, supera a la ficción
“Hubo casos en que recibimos denuncias de personas que habían sido abusadas sexualmente por alienígenas a través de visiones”, recordó el fiscal Walther. También llegaron denuncias penales de vecinas que se quejaron porque son invadidas por las hormigas de la viña de la otra vecina o de vecinos a los que se les cae el revoque por la humedad de la otra parte o conflictos por los perros o los ruidos molestos. Son cuestiones de vecindad que, en algunos casos podrían ser contravenciones. “Hay muchas alternativas previas que pueden dar mejor acogida y respuesta que una causa penal”, consideró.
La pérdida o extravío de un cheque es otro tema que se denuncia con frecuencia y sigue un trámite como sucede con las denuncias de choques sin daños de ningún tipo; se denuncia para presentar en el seguro. “Son cuestiones que ingresan al sistema, que constituyen un número de expediente y un trámite, pero no son causas penales valederas”, remarcó.
De acuerdo con información recabada en las Unidades Judiciales, a mediados de enero, una mujer, propietaria de una pensión, asentó en la denuncia que uno de los inquilinos le dijo que en diciembre un joven de 28 años –otro inquilino- tiró petardos a los perros con la intención de causarles daño.
Semanas atrás, una mujer de 44 años denunció a un hombre de 40 por un chisme. La pareja de ella volvió a la casa y le comentó que el acusado “andaba hablando que había estado con ella las veces que quería”. Tal comentario había generado un conflicto en la pareja, por lo que la mujer decidió denunciar penalmente a este hombre para que sea citado por la Justicia y se le diga que dejara de hablar.
En otra ocasión, una mujer de 61 años había denunciado a una familia porque su perro, que se encontraba en el techo, había caído al fondo de la casa de la familia vecina. Allí habrían golpeado violentamente a su mascota.
Un hombre de 75 años se presentó el viernes a la tarde en la Unidad Judicial Nº 7 para denunciar que otro hombre le gritó “carnero”. Según la denuncia, caminaba por la calle cuando escuchó el grito; también identificó a esta persona. Hace unos días, un joven de 30 años contó en sede judicial que dos perros de un vecino habían ingresado a su propiedad y pelearon con su perro. Los canes ajenos habían matado a su mascota.
Al margen de estas denuncias, al mismo tiempo van en aumento los agravios que se difunden a través de las redes sociales, en ocasiones con perfiles falsos. Una joven (29) denunció a una mujer (50) porque la insultaba en la calle y también porque la escrachó en Facebook con la foto de un cartel escrito a mano, pegado en un almacén, con el nombre de la denunciante y de su ex pareja y la leyenda “atorrante, lacra, sin vergüenza y estafadora”.