Fueron a visitar a su bebé de un año que había muerto dos semanas atrás pero descubrieron que el cuerpo no estaba en el cajón. El caso espeluznó al pueblo de Otamendi, ubicado a 10 kilómetros de Miramar. No era la primera vez que ocurría un hecho macabro de este tipo: en marzo del año pasado, el cuerpo de un niño de casi dos años apareció a la vera del arroyo La Totora, en la ruta 11, y luego se descubrió que había sido profanado del mismo cementerio.
Carlos Alberto López (39), el ex encargado de ese lugar, fue detenido por la Policía. Ya había estado demorado por el caso de marzo, pero lo habían liberado. Ahora está preso por el nuevo episodio. Hasta marzo pasado, López fue el encargado del cementerio pero cuando se descubrió que el nene que apareció mutilado en el arroyo La Totora había sido robado de su tumba, el Municipio lo pasó a un corralón.