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Se cumplen dos meses del doble Crimen de La Ribera

“No estamos hablando de un homicidio común o un accidente”

Jorge Silva, padre y abuelo de las víctimas, expresó su deseo de justicia y recordó sus últimos días.
27 de enero de 2018 - 04:05 Por Redacción El Ancasti

Cuando pasa algo, recién comienzan a hablar en vez de hablar antes”, reflexionó Jorge Silva. Su hija María Celeste (22) y su bebé de un año y dos meses murieron calcinados; el incendio fue intencional. Hace dos meses se produjo el doble crimen de La Ribera. Jorge Luis Burgos (33), pareja y padre de las víctimas, está acusado con una gravísima imputación y de ser hallado culpable recibirá la pena máxima: prisión perpetua. 

En la madrugada del 27 de noviembre del año pasado, María Celeste (22) se encontraba con sus hijos, dos niñas de cinco y seis años –hijas de dos parejas anteriores- y el niño, en una precaria casilla de chapas en el barrio La Ribera, sobre la ruta provincial Nº 38, en el ingreso sur a la Capital. De repente, el pequeño rancho comenzó a arder y en su desesperación, María Celeste pidió ayuda a los gritos. Un adolescente de 16 años la escuchó y pudo rescatar a las nenas. “Las chapas estaban al rojo vivo”, había expresado luego. María Celeste y su hijo no pudieron salvarse pero la joven madre, en un último intento por salvar a su bebé, lo cubrió con su cuerpo. Su esfuerzo no alcanzó y las llamas se llevaron sus vidas.

Con el correr de los días y del avance de la investigación, a cargo del fiscal Luis Baracat, se supo que, horas previas, María Celeste y Burgos habían discutido y se registró una situación de violencia de género. La Policía debió intervenir y Burgos se retiró de la casilla.

Las nenas, quienes lograron sobrevivir a la tragedia, contaron lo que recordaron de esa trágica noche en Cámara Gesell y su testimonio complicó al único acusado. “Fue Jorge; fue Jorge”, había señalado una de las niñas. Dada la situación de las nenas, la Subsecretaría de Familia resolvió que cada una de ellas permanezca al cuidado de su respectivo padre.

Jorge Silva, en una charla con El Ancasti TV, contó cómo transcurrieron estos dos meses. “La familia está tirando. Hay problemas con las chicas. La más grandecita ya sabe pero la más chiquita no. Hay que lucharla para que no se entere. Hay que estar por encima de ella para que ningún otro chico le diga. La semana pasada la más grandecita fue al cementerio… La más chiquita pregunta por el hermanito pero no sabe qué pasó. Sabe que se prendió todo fuego”, explicó.
“Cuando llegué la puerta estaba abierta; estaba todo en llamas…”, recordó sobre el momento cuando fue a la casa de María Celeste.

En relación con la causa, consideró que todo marcha bien y que en una reunión con el fiscal acordó que iba a nombrar a un abogado querellante. Su presentante le aseguró que se quede tranquilo, que todo está encauzado. Solo queda esperar el juicio. “Pedimos que se haga justicia, que haya juicio y que le den la condena que le tengan que dar. Lo que le hicieron a mi hija no es una muerte común; lo que le hizo, quemarla viva y a su hijo no es normal. No estamos hablando de un homicidio común, de un accidente o de pegarle a alguien y matar. Es muy diferente. Muchos confunden y piensan que esto es como cualquier homicidio y no es así. A nadie le va a gustar morir quemado vivo”, remarcó.

La primera defensa de Burgos había deslizado la teoría, en el afán de sostener la inocencia del acusado, que se trató de un suicidio. Silva advirtió que “una chica que se quiere suicidar no piensa en salvar a los hijos. ¿Por qué ella se tiró abajo y se tiró al piso cubriendo a la criatura? El abogado tiene que ganar plata y cubrir lo que gasta pero no es así y decir que fue un accidente es mentira porque el medidor es legal. Lo pide EC SAPEM para instalar la luz”. 

Más drama
Sumado al dolor por esta doble pérdida y el transitar por los pasillos de la Fiscalía, Silva advierte que al drama se le agregan las asperezas con la familia del acusado. Tras la tragedia se creó un punto de conflicto. “La familia de él en vez de quedarse callada y no molestar a mi familia, por el contrario, si ven a la nena más grande la joden y le tiran la bronca. En vez de quedarse quietos…”, consideró.

El doble crimen de La Ribera puso en evidencia el contexto en el que se producen los delitos relacionados con la violencia de género. “Siempre hablábamos pero no sabía que la última semana le pegaba. Sabía que vivían discutiendo pero era normal en ellos; se hace rutina esto. Cuando pasa algo, recién comienzan a hablar en vez de hablar antes”, opinó.

Aunque la casilla era pequeña y precaria, para Silva era sabido en el barrio cómo era la situación de María Celeste y pasada la tragedia, se sigue hablando. “A veces la gente sabe más de lo que dice y capaz no quieren hablar por miedo. La familia amenaza. Al ‘chico que rescató a las nenas’ le dijeron que no se meta donde no lo llaman. Una de las hermanas le dijo ‘si salvaste a dos, podías salvar a cuatro’. No tenía que haber salvado a ninguno porque no debió haber pasado”, expresó.

IMPUTACIÓN

Por la muerte de María Celeste está imputado por homicidio triplemente calificado por el vínculo, con alevosía y por femicidio.

Por la muerte de su hijo, el bebé de un año y dos meses, se lo imputó por homicidio doblemente calificado por el vínculo y con alevosía.

Por el intento de homicidio de las hijas de María Celeste, que lograron salvar su vida porque las ayudó un vecino, está imputado por homicidio calificado con alevosía y por el vínculo en grado de tentativa.

De ser hallado culpable tras un debate oral y público, Burgos será condenado a prisión perpetua, el máximo castigo previsto en el Código Penal Argentino.

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