Un expolicía asesinó a puñaladas a su esposa, de quien se había separado semanas atrás, y luego se entregó en una comisaría de la ciudad de San Miguel de Tucumán.
Un expolicía asesinó a puñaladas a su esposa, de quien se había separado semanas atrás, y luego se entregó en una comisaría de la ciudad de San Miguel de Tucumán.
El crimen se produjo el domingo a la mañana en una vivienda del barrio Crucero Belgrano y tuvo como víctima a Silvia Morales, de 54 años, mientras que el asesino confeso resultó ser Julio Olivera.
La mujer fue atacada en plena calle por su esposo, quien le aplicó tres puñaladas, en el pecho y el cuello.
La víctima llegó a pedir ayuda en la casa de un vecino, que llamó a una ambulancia, pero no pudieron hacer nada para salvarle la vida.
Por su parte, Olivera se fue del lugar tras cometer el asesinato, caminó una diez cuadras y se presentó en la comisaría novena, donde confesó que había matado a su mujer, tras apoyar el arma homicida, un cuchillo tipo carnicero, en el mostrador de la dependencia y quedó detenido.
De acuerdo con lo indicado por medios locales, la principal hipótesis del caso pasa porque el asesinato se produjo cuando el hombre intentó obligar a la mujer a retomar la relación.
Según pudieron establecer los investigadores del caso, policías de Criminalística y Científica, la mujer había enviudado pocos años atrás al morir su primero esposo, con el que había tenido varios hijos, y volvió a casarse en 2015 con Olivera, quien también había integrado la fuerza de seguridad provincial y vivía a pocos metros de su casa.
Al parecer, el hombre habría visto a la mujer en la vereda de su casa, a las 6:00 del domingo, y la atacó con el cuchillo.
Según se especula, la mujer regresaba a su domicilio luego de asistir a una fiesta.
En el caso tomó intervención la fiscal Adriana Reinoso Cuello y según trascendió, las primeras pericias indicarían que el cuchillo que entregó Olivera en la comisaría es compatible con la utilizada en el asesinato.