sábado 9 de mayo de 2026
Sucedió este año sobre Avenida Belgrano

La violencia y la reincidencia marcaron un robo en banda

El 16 de noviembre, tres jóvenes fueron condenados. A dos de ellos la pena se les aumentó.

Por Redacción El Ancasti

El año había comenzado con un violento robo. Cuatro jóvenes habían ingresado a la casa de una familia y mediante la violencia consumaron un robo. En noviembre, tres de ellos se sentaron en el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Primera Nominación, imputados por los delitos de “robo doblemente agravado por el uso de armas y por su comisión en lugar poblado y en banda”.


El juez Carlos Roselló, tras un debate con la modalidad unipersonal, declaró culpable el pasado 16 de noviembre a Jonathan David Coronel como coautor del delito de robo doblemente agravado por el uso de armas y por su comisión en lugar poblado y en banda. Si bien fijó una pena de cuatro años de prisión, unificó este castigo con otro anteriormente dictado por este mismo Tribunal y se lo declaró reincidente por segunda vez. Por ello, se le impuso la pena única de 12 años de prisión. Franco Emir Pérez fue condenado por el mismo delito y también se lo declaró reincidente pero por primera vez. Al igual que su compañero, se le unificó la pena con otra dictada por la Cámara en lo Criminal de Segunda Nominación; como saldo le quedó una pena única de 11 años y dos meses de prisión. En tanto que a Ever Exequiel Pérez (primo de Franco) se lo condenó como partícipe secundario del delito “robo agravado por su comisión en lugar poblado y en banda”. Por ello, su castigo fue menor: un año y seis meses de prisión de ejecución condicional.


En su fundamentación, el magistrado consideró que Coronel actuó con “violencia material y moral” contra sus víctimas, un hombre con sus tres hijas, dos de ellas menores. Según Roselló, además del daño causado a nivel psicológico, derivado de la situación violenta vivida, hubo pérdida de algunos objetos sustraídos. Al mismo tiempo, destacó que el acusado se encontraba cumpliendo una condena previa por otro hecho similar y que aprovechó el beneficio de una salida transitoria.


Respecto a Franco Emir Pérez, señaló los mismos parámetros aplicados a su compañero de delito. Al mismo tiempo, advirtió que, al igual que Coronel, se encontraba cumpliendo una condena en el Servicio Penitenciario al momento del robo en cuestión. Es decir, Pérez violó el régimen de salidas transitorias que se le había otorgado a su favor.


La situación de Ever Exequiel Pérez era un poco distinta y, al momento de fundamentar la condena, Roselló evaluó que tuvo un grado diverso de participación, limitándose a permanecer en el exterior de la vivienda, vigilando la presencia o llegada de personas que pudieran entorpecer el robo. Para el juez, Exequiel Pérez sobre el hecho pergeñado por los coautores no tenía “conocimiento de lo sucedido durante la ejecución ilícita”. Dada esta situación, sostuvo que tuvo una “participación secundaria, circunstancia que reduce la pena en abstracto consignada para el delito en la forma señalada para la tentativa”.

El robo
En enero de este año, cuatro malhechores habían ingresado a la casa de la familia de un empresario, ubicada en avenida Belgrano al 100, en la tarde del domingo 8 de enero pasado. Ya en el interior de la vivienda golpearon y maniataron al grupo familiar y huyeron con dinero. El hombre había contado que al momento del atraco dormía y en la casa además se encontraba su hija de 20 años junto a sus hermanitos de 7 y 11. “Mi hija más grande se acababa de ir y estaba la puerta sin llave, porque los chicos estaban por irse a la iglesia. No pasaron ni tres minutos y cuando mi hija va hacia la puerta se topa con tres encapuchados con armas", había contado. Los sujetos golpearon a su hija y a los demás chicos y mostraron su violencia. Uno de los malvivientes le puso un revólver en la cabeza a la niña de 11 años. “Estaban decididos a todo. A mi hija de 20 le mordieron el dedo porque los enfrentó y se resistió", había recordado. Los malvivientes le pidieron dinero y les dio alrededor de $ 4.500 que tenía en el bolsillo pero le pedían más y más.

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