sábado 9 de mayo de 2026

Una guía para conocer este delito y prevenir

Por Redacción El Ancasti

Por su parte, el juez Gershani Quesada, quien participó en la elaboración de la guía de UNICEF abocada a esta temática, advirtió que al menos la mitad de los casos se produce en el seno del hogar; que el victimario, es decir, quien perpetra el abuso, es alguien conocido por la víctima y que por lo general no es solo conocido, sino que tiene algún grado de familiaridad. 
“Es dramático pensar que tememos por nuestros hijos, muy especialmente cuando salen de casa, que los amenacen, golpeen o algo peor, que solo por quitarles las zapatillas venga un depravado y los toque o los manosee cuando el máximo riesgo de que nuestros niños sean víctimas de un abuso sexual está en la seguridad del hogar, la escuela o el club”, comentó.

Además, remarcó que, en Argentina, algunos estudios estiman que uno de cada cinco niños y niñas son abusados por un familiar directo antes de los 18 años; la edad media de inicio del abuso es de 8 años. Aunque no hay estadísticas precisas en la materia, el magistrado estimó que “si tomamos un jardín de infantes con 30 niños, existe la probabilidad estadística de que seis de ellos sean abusados sexualmente por un familiar antes de cumplir los 18 años”.

Otro dato que destacó es que la gran mayoría de las víctimas serán niñas o adolescentes mujeres, ocho o nueve de cada 10, calculó y que el 70% de las adolescentes víctimas no dirá jamás que fue abusada ni buscará ayuda.

En cuanto al abusador, las estadísticas señalan a los hombres, más aún aquellos que son cercanos y de confianza de los niños y niñas. “Los estudios afirman al respecto, que algo más de la mitad de esas agresiones sexuales sucederá en la propia casa del niño o en la de los abuelos. Pero más triste aún es el dato que nos dice que seis de cada 10 niños no pedirá ayuda; dos de cada 10 la pedirán y no la recibirán o no será la adecuada y, solo uno o dos de cada 10 niños abusados -es decir el 15%- recibirá la ayuda correctamente”, calculó.

Para poner freno, la denuncia es fundamental y cualquier persona que sospeche que está ocurriendo una situación de abuso sexual puede denunciar, aseguró. “Los adultos debemos proteger a los niños, niñas y adolescentes. Esto vale tanto para la familia como para la comunidad, y sobre todo las instituciones. El abuso no es un tema privado de cada familia. Además, hay personas especialmente obligadas, tales como los funcionarios públicos en general, docentes, profesionales de la salud y funcionarios de Gobierno. Ellos están obligados a denunciar. El abuso sexual infantil es un delito y es un problema de todos; desentenderse es complicidad”, advirtió.

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