El juicio por el denominado "crimen del motel" ocurrido en julio del año pasado entró en la recta final y ayer las partes realizaron sus alegatos. El fiscal solicitó que Yésica Paola Ferreyra y a Ángel Ariel Leguizamón sean condenados por homicidio calificado por alevosía con una pena de prisión perpetua por la muerte de Mauricio Herrera. En tanto la defensa de Leguizamón solicitó el cambio de carátula a homicidio simple. Por Ferreyra, su abogada pidió la absolución y/o un cambio de carátula a homicidio simple. La condena se dictará el miércoles próximo.
El primero en exponer sus alegatos fue el fiscal Rubén Carrizo y en su extenso relato realizó un detallado análisis de todos los elementos que obran en la causa y valorizó algunos testimonios escuchados en el recinto.
Entre lo expuesto, Carrizo señaló que todos los elementos de prueba indicaron que tanto Leguizamón como Ferreyra fueron los autores del hecho. "La víctima no tenía la mínima idea de que iba a suceder esto; sí sabía que se iba a encontrar con Ferreyra. Él iba preparado para eso, para un encuentro con una persona que era acorde a sus sentimientos mientras que los autores tenían todo preparado”, señaló.
“Hubo una preordinación como acto de alineamiento tanto en la preparación de los hechos como en la ejecución de los mismos y luego en el encubrimiento a los fines de hacer desaparecer todo vestigio de su actuación. Si no fue más certero fue porque el personal policial actuó con premura y por otro lado por la desprolijidad de los autores. El caso está probado como homicidio calificado por alevosía”, recalcó.
El fiscal entendió que Ferreyra también participó pues en todo momento sabía lo que sucedería y no lo evitó o al menos no lo intentó. En este sentido dijo que fue ella “quien compró el alcohol, vio los guantes y el arma blanca y además es ella también quien atiende la llamada telefónica en la habitación del motel. Después es la misma Ferreyra quien también lava la ropa. En la causa se desprende que había dos pares de guantes, o sea los dos los iban a usar para deshacerse del cuerpo”, puntualizó.
La última parte de su exposición y al referirse al presunto sometimiento en que vivía Ferreyra en manos de Leguizamón, dijo que, en base a los testimonios, “era una mujer que cuando se determinaba a poner coto a la violencia del marido lo hacía. En tres oportunidades lo hizo, las dos veces que hizo la denuncia y cuando viajó a Santiago del Estero. Ellos vivían en un círculo enfermo, en donde se piensa: ‘nuestra familia es normal, los problemas los traen los de afuera’”, señaló Carrizo.
Momentos
En un momento del debate el tribunal debió pasar a un cuarto intermedio cuando la imputada estalló en llanto. Fue tras el alegato de la querella. Claudio Contreras se plegó a lo pedido por el fiscal pero pidió que la pena sea cumplida en el penal.
La querella solicitó que no se contemple cualquier pedido. Es que Ferreyra había solicitado una prisión domiciliaria para estar con sus hijos, quienes se encuentran en Mar del Plata. Le fue denegado.
"El que sea inocente que tire la primera piedra" fue una de las frases del defensor de Leguizamón, Olmos Morales, en sus fundamentos. Le pidió al tribunal que tenga "sentido común" al momento de imponer la condena.