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Bernal declaró que no volvía a la provincia por las sospechas en su contra
En su declaración, Bernal justificó su alejamiento de La Merced, al decir que debía realizar trámites particulares relacionados a su hija, quien se encontraba en la provincia de San Juan. Ésta estaba donando parte del mobiliario de su casa a una iglesia evangélica, a la que asistía su pareja, por lo que Bernal tuvo que interceder en el asunto, según comentó. El viaje lo habría programado una semana previa al crimen, aunque no lo realizaba por falta de presupuesto.
Además dijo que viajaba constantemente a esta capital, para cobrar una deuda y poder de esa forma viajar a la vecina provincia. El lunes 18 habría conseguido algo de dinero, por lo que pudo hacerse de los boletos para viajar. Ese mismo día, según contó, regresó a La Merced y se marchó esa misma noche a San Juan. Señaló que se mantuvo allí, tras conocer el crimen de las hermanas y que se lo vinculaba con la causa, según indicó, de manera injusta. Cuando se enteró que el allanamiento en su vivienda dio negativo, decidió no regresar.
Bernal declaró que era muy amigo de las víctimas, junto a su esposa, y que las hermanas Barrionuevo eran muy celosas de la seguridad en su vivienda. El testigo se mostró nervioso y cuidadosamente tenía anotadas fechas en un anotador, que consultaba a medida que se lo entrevistaba. También guardó celosamente los boletos de su viaje, que puso a disposición del tribunal. Pasadas las 13, fue increpado por algunos familiares y amigos de las víctimas, y debió ser retirado por un móvil policial.
Por otra parte, el abogado de José "Matu" Barros, único imputado en la causa, planteó la nulidad de las pericias de gendarmería, al entender que se ha violado el derecho de defensa. Por esto, se pasó a un cuarto intermedio hasta mañana, cuando se resolverá esta cuestión y se escuchará a un último testigo, que se presentó en forma espontánea en la Cámara y dijo tener "algo importante” en relación al doble crimen.