En la historia policial reciente son casi una veintena los crímenes que permanecen impunes. El caso de "Maturano" Barros se añade al de las "curanderas" Modesta Rosa Chumbita y María Amalia García, quienes habían sido absueltas en 2013 por la Cámara Penal N° 1, por el homicidio de Miguel Ángel Cativa, ocurrido en 2002 pero la Justicia las detuvo y mandó a juicio una década después.
Similar es el caso de Sandra Martínez, quien fue absuelta en septiembre del 2000 tras haber estado detenida un año y medio por el asesinato de su mamá, en el barrio 50 viviendas sur de la Capital. La Cámara Penal N° 1 la absolvió de culpa y cargo y el Estado tuvo que indemnizar a Martínez con $160.000.
Por último, se recuerda el doble homicidio de Delfín Córdoba y Apolinaria Acevedo quienes vivían en el paraje de Cañada Verde, cerca de Anquincila. El hecho ocurrió en enero de 2002. Por el crimen fueron imputados Mario René Ontivero y Pedro Ariel Guzmán, quienes fueron absueltos en agosto de 2003 por la Cámara Penal Nº 2.