Un hombre de 31 años que habría comenzado a golpear a su esposa y a su hijo en el interior del minihospital Carlos Acuña, en el norte de la ciudad, desató su violencia contra los empleados del nosocomio luego de que le impidieran continuar con los golpes y lo echaran del lugar. Junto a sus "amigos”, volvió a los pocos minutos para apedrear y disparar contra el edificio causando una gran cantidad de destrozos. Ahora los empleados se niegan a seguir trabajando si la policía no custodia el lugar y les da seguridad.
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Golpeó a su mujer, lo echaron, volvió con sus amigos y destrozó el hospital
En diálogo con El Ancasti, Lara Sader, coordinadora del minihospital norte, relató la tensa situación que tuvieron que vivir los empleados del nosocomio. Todo habría sucedido entre las 21.30 y las 22.30 del jueves. En ese momento, el sujeto de apellido Gordillo habría llegado al hospital junto a su pareja y su hijo para ser atendido en la guardia. Mientras esperaban, había comenzado a insultar y a golpear a la mujer, situación que puso nerviosos a los médicos. En un momento, culminó pegándole a su hijo pequeño y lo hizo caer.
Fue entonces que los médicos pidieron al guardia de seguridad que lo saque del lugar. Con la ayuda del chofer de la ambulancia lo redujeron y lo sacaron a la calle con la orden de que no vuelva a ingresar en esas condiciones, ya que también tenía síntomas de estar bajo el efecto de estupefacientes. No obstante, a los pocos minutos, el violento y un grupo de "amigos” rodearon el nosocomio y comenzaron a lanzar piedras, palos y hasta disparos de arma de fuego.
"Adentro estábamos el personal y pacientes que estaban en la guardia. Tuvimos que cubrirnos porque los proyectiles ingresaban por todos lados rompiendo ventanas y puertas. Había una señora a la que se le subió la presión y otros que lloraban. No sé cuánto tiempo pasó hasta que llegó la policía”, relató Sader.
Si bien la policía logró contener a los revoltosos y todo volvió a la calma. Las amenazas de volver se escucharon. Es por esto que Sader se reunió ayer por la mañana con autoridades de la Secretaría de Seguridad.
"Hasta el momento nos prometieron que este fin de semana van a estar los policías y harán más recorridos. Nosotros no queremos guardia privada porque a ellos no los respetan. Estamos cansados de atender a gente intoxicada y es imposible dialogar con ellos, no están en sus cabales. Cuando ven a un policía se calman”, contó.
No obstante, aclaró que la promesa de seguridad no abarca, por el momento, otros fines de semana. "Es por éste que la gente del lugar ya nos dijo que si ellos no cuentan con este servicio el próximo lunes no asistirán a sus puestos de trabajo”, aseguró.
"Atendemos a mucha gente y muchos colegas son agredidos. Sabemos que en el minihospital del sur pasa algo similar y es una bomba de tiempo”, concluyó la mujer.