La concubina de Páez dijo que el día del hecho entrecruzaron varios mensajes de texto con sus celulares. Pero ayer quedó evidente que no fue así, tras la declaración de los peritos en telecomunicaciones.
Ayer fue la última jornada de testimonios en el juicio oral en contra del ex policía Manuel Páez que está acusado por el crimen de la adolescente Rocío Ubilla, y surgió un dato llamativo en la declaración de los peritos en telecomunicaciones Jorge Alberto Cippitelli y Juan Carlos Marchioli. Y es que quedó en evidencia que la mañana del crimen no existieron la cantidad de comunicaciones entre el imputado y su concubina, María Inés Reynoso, que declaró la mujer oportunamente.
Reynoso aseguró tanto durante la instrucción como cuando declaró el martes 18 pasado, que la mañana del hecho entre las 9 y las 10 de la mañana se habían enviado mutuos mensajes con Páez, que finalmente la fue a buscar a su trabajo. La mujer dijo que fueron varios mensajes.
Sin embargo, ayer el perito Cippitelli que fue convocado por la defensa, dio un detallado informe sobre las comunicaciones de los celulares secuestrados. Y descalificó el informe elaborado por la policía al sostener que había afirmaciones erróneas, como por ejemplo que los mensajes de texto no eran registrados por las antenas. Categóricamente sostuvo que todas las comunicaciones quedaban registradas.
Pero llamó la atención que al cotejar las sábanas de las llamadas y mensajes de texto de los teléfonos del imputado y su concubina figura un solo mensaje de texto a las 9.10 en el que le pregunta si iba a volver a su casa. Y la respuesta de la mujer, en el que le dice que no, que tenía que hacer un trámite.
Luego de esos mensajes, el celular de Páez registra un pedido de crédito adicional a la empresa, y una consulta de saldo. Luego no hay más llamadas ni mensajes registrados, lo cual echa por tierra la afirmación de Reynoso, en un lapso de media hora aproximadamente. Después constan las llamadas registradas después de las 10 de la mañana de ese día.
Cippitelli también se explayó sobre las comunicaciones que se produjeron durante las horas de la tarde del día del crimen y descartó que el teléfono del imputado haya estado cerca del lugar del hecho horas después. Personalidad
Ayer también declararon las profesionales que realizaron las pericias psiquiátricas y psicológicas sobre el imputado, Marta Elizabeth Barrionuevo y Mara Barrionuevo, quienes se explayaron acerca de sus informes. La primera ratificó que Páez es una persona con irritabilidad, impulsivo y baja tolerancia al rechazo, y que tiene el síndrome borderline, es decir que vive al límite. En sentido abstracto, la profesional consideró que una persona con estas características podría cometer un homicidio.
Barrionuevo fue interrogada por la defensa sobre presuntas diferencias en dos pericias realizadas, y la profesional sostuvo que es más fiable la primera, porque luego, la persona elabora mecanismos de defensa. De todas formas señaló que los dos informes tienen similares conclusiones.
Por su parte, Mara Barrionuevo, desde el campo de psicología, describió a Páez como una personalidad neurótica obsesiva, aunque aclaró que ella lo entrevistó luego de dos años de detención, lo cual le permitió un proceso de adaptación. Careos
La jornada concluyó con dos careos entre la testigo Norma Morales de Castillo y Antonia Martorelli, sobre si la primera había visto o no a Rocío con Páez el día del hecho; y entre la primera y Miguel Ángel Rodas, sobre si la mujer le dijo que había visto al imputado con la víctima. Pero el acto procesal no arrojó mayores aportes, ya que todos mantuvieron sus dichos.
Luego de ello, el tribunal incorporó por lectura el resto de la prueba documental y tras una consulta con todas las partes, se resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta el miércoles de la semana que viene, 3 de diciembre, cuando comenzarán a exponerse los alegatos.