miércoles 13 de mayo de 2026

Los forenses ratificaron que la víctima fue abusada

Ello reafirma que se trató de un crimen calificado. s Se basan en cómo fue hallada la víctima y cómo tenía su ropa. Plantearon una hipótesis de cómo se produjo el crimen.

Los importantes testimonios fueron vertidos ayer en el juicio oral por el crimen de la adolescente Rocío Ubilla, que tiene como imputado al ex policía Manuel Páez. Fueron los de dos de los forenses que intervinieron en la autopsia de la víctima, quienes ratificaron que la menor sufrió un ataque sexual y un golpe de puño en el rostro antes de recibir dos puntazos mortales en el pecho. De esta forma, quedó más firme la calificación del hecho como homicidio agravado por criminis causa, es decir aquel que se comete con el fin de ocultar otro delito, en este caso un abuso.

Seis forenses intervinieron en la autopsia, y según explicó el médico Carlos Adrián Romero, fue a pedido suyo, dada la complejidad de la causa y a los efectos de contar con un mayor poder de observación. Ante el tribunal, Romero hizo una detallada descripción de lo que pudo ver en el lugar del hecho y aclaró cada uno de los puntos de las conclusiones.

En cuanto a la hipótesis planteada del ataque sexual, el profesional indicó que la víctima tenía la camisa desprendida con dos botones arrancados, el corpiño bajado hasta el abdomen, con sus breteles cortados con un elemento filoso, una de sus piernas salida de la botamanga, y la ropa interior también bajada.

Además, indicó que la víctima no tenía signos de defensa, como ser heridas en sus miembros superiores, lo que significa que al recibir los puntazos en el pecho, estaba por lo menos semiinconsciente. Ese estado pudo haberse originado por un golpe de puño, que le aflojó una pieza dentaria.

En base a estos elementos, Romero expuso, a modo de hipótesis de lo que pudo haber ocurrido, que Rocío recibió el golpe de su agresor, pudo caer al suelo; en estado de semiinconsciencia fue abusada sexualmente, quizá fue accedida carnalmente, o no, pero el ataque al pudor pudo ser incluso un manoseo, destacó. Y finalmente recibió dos puntazos en el pecho.

El médico destacó que el arma no dañó la camisa de la víctima, de lo que se deduce que la misma estaba desprendida cuando recibió la herida mortal.

Las conclusiones de Romero fueron coincidentes con la del forense Gustavo de Alzaá, quien también fue convocado cuando se llevó a cabo la autopsia. Para él, la secuencia del crimen fue similar: el agresor intentó abusar de ella, y posteriormente le aplicó el golpe en el rostro que la dejó semiinconsciente, para luego acabar con su vida.

Romero detalló además que en un hisopado realizado a la víctima se encontró una sustancia llamada fosfatasa prostática, que es una enzima masculina, que indicaría que la víctima tuvo relaciones poco antes de morir. Sin embargo, no se halló semen. Al respecto, explicó que el semen es un fluido que se degrada más rápidamente que la fosfatasa prostática, y que cuando se enviaron las muestras a un laboratorio de Córdoba para tratar de hallar ADN, simplemente respondieron que no se halló semen, que es de donde se podría obtener ADN. Alimañas

Ambos profesionales descartaron que el estado en que se hallaron las prendas de la víctima haya sido producto del accionar de alimañas. Si bien el cuerpo estuvo 6 días a la intemperie y hubo animales que lo atacaron, Romero destacó que se trató de animales chicos, como roedores o probablemente algún zorro, lo cual quedó evidenciado en las marcas de pequeñas mordidas que tenía el cuerpo. Además, indicó que él mismo recorrió el lugar del hecho durante una noche, y destacó que en un radio de 500 metros no se encontraron animales como por ejemplo cerdos, que son más voraces.

La audiencia se interrumpió a raíz de un apagón que dejó sin energía a los tribunales. Luego de un breve cuarto intermedio, finalmente se decidió posponer la declaración de los demás testigos para hoy.
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