Ayer se cumplieron quince días desde la fuga del peligroso asaltante José Ávalos, producida cuando el reo participaba de una fiesta a la que había sido autorizado a asistir para afianzar los lazos familiares.
Ávalos fue condenado a cuatro años de prisión por el delito de robo agravado, y al momento de fugarse llevaba cumplidos cuatro de ellos. A la fiesta, según se indicó, fue custodiado por tres guardiacárceles, a los que el interno burló distrayéndolos apenas unos segundos.