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Editorial

Uso y abuso

26 de septiembre de 2024 - 00:15

Así como se utiliza la expresión “consumo problemático” para graficar cómo afecta en la vida cotidiana, en las relaciones sociales y en la proyección individual de una persona el consumo de drogas ha comenzado a instalarse la noción de “uso problemático” para referirse a la utilización compulsiva de las redes sociales.

Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó respecto de la existencia de un fuerte incremento de este uso problemático entre adolescentes. Los afectados pasaron del 7% en 2018 al 11% en 2022, con una mayor incidencia entre mujeres que entre varones (13% frente al 9%).

Las cifras corresponden a Europa, Asia Central y Canadá, pero son representativas, con algunas pequeñas diferencias regionales, de lo que sucede en la mayoría de los países del mundo, incluidos los latinoamericanos.

La OMS define el uso problemático de las redes sociales como un modelo de comportamiento con síntomas similares a la adicción como incapacidad para controlar el uso de esas redes, sufrir aislamiento al no usarlas y consecuencias negativas en la vida diaria y descuidar otras actividades.

El informe recoge una serie de investigaciones, que coinciden en que el uso problemático de redes sociales produce en quienes se ven afectados un menor bienestar social y mental. También se advierte una mayor propensión al uso de drogas, que duermen menos tiempo.

Señalar los perjuicios que ocasiona esta utilización desmedida de las redes sociales no debe interpretarse como una descalificación absoluta de estos ámbitos virtuales de interacción. “Aunque el informe resalta los riesgos, también destaca los beneficios del uso responsable de las redes sociales. Los adolescentes que son grandes consumidores pero no problemáticos tienen mayor apoyo entre colegas y más conexiones sociales”, apunta el estudio. Es decir, una cosa es el uso y otro el abuso.

La Organización Mundial de la Salud señala, al mismo tiempo, cuáles considera que son las acciones específicas que deben implementarse para combatir o prevenir el uso problemático de las redes sociales. Menciona, al respecto, la importancia de invertir en un entorno escolar que promueva la salud, en programas que incluyan el uso responsable de las redes, seguridad en internet, habilidades para pensar de forma crítica y hábitos de juego saludables.

Al mismo tiempo, señala que deben considerarse medidas necesarias el refuerzo de los servicios de salud mental, la promoción del diálogo abierto y la formación de los educadores y los proveedores de salud en la alfabetización digital.

El uso problemático de redes sociales no debe subestimarse. Los estudios concluyen que produce depresión, ansiedad, problemas en las relaciones sociales y un peor desempeño académico o laboral, depende la edad. De modo que abocarse a la prevención y el diagnóstico del problema, así como a generar acciones que morigeren sus efectos, es una responsabilidad del Estado, de las autoridades educativas y también de las familias.

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