domingo 25 de septiembre de 2022

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Editorial

Un horizonte de vida

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12 de septiembre de 2022 - 00:50

Con motivo de celebrarse el sábado el Día Nacional y Mundial de la Prevención del Suicidio, se difundieron cifras alentadoras que dan cuenta de que en tres años la cantidad de suicidios disminuyó más de un 13% en la Argentina. De todos modos, es necesario moderar el optimismo, pues la información compara la evolución entre los años 2018 y 2020, sin que haya estadísticas precisas respecto de lo sucedido en los últimos dos años. Es decir, resta corroborar el impacto que sin dudas tuvo la pandemia aún vigente, que ha causado un incremento comprobado de, por ejemplo, casos de depresión aguda. Además, lo que sí está constatado es un aumento de las llamadas a las líneas telefónicas habilitadas para abordar esta problemática de salud pública. El funcionamiento de este mecanismo de contención se ha revelado muy eficaz y necesita ser preservado y enriquecido a partir del avance de las nuevas tecnologías.

Cuando se actualicen las estadísticas respecto del suicidio en la Argentina se podrá conocer el estado de situación del tema en Catamarca, que, según las estadísticas de hace poco más de un lustro, ostentaba cifras más que preocupantes. Junto con Salta y Jujuy son las provincias con las tasas más altas de mortalidad autoprovocada entre 2015 y 2017. Son diez veces más altas que las tasas en el resto del país.

Algunos datos aún no debidamente sistematizados indican que en algunos sectores de la provincia hubo un incremento de suicidios en el peor momento de la pandemia. En este periodo surge en Catamarca una mesa de trabajo intersectorial para el abordaje de la problemática, que constató, según se difundió, un marcado aumento de este tipo de incidentes en la zona sur de San Fernando del Valle de Catamarca, sobre todo en la franja etaria de los 18 a los 22 años.

Es menester generar las condiciones sociales y económicas que le aporten a los jóvenes, que son las víctimas principales del flagelo del suicidio, un horizonte de vida Es menester generar las condiciones sociales y económicas que le aporten a los jóvenes, que son las víctimas principales del flagelo del suicidio, un horizonte de vida

El carácter multidisciplinario en el abordaje del tema es central. Pero además exige una presencia muy fuerte en territorio, porque es en la interacción permanente con la comunidad cuando se detectan mejor las causas más importantes. La presencia en el territorio y la consideración del suicidio como un fenómeno multicausal –en el que inciden patologías mentales pero también problemas afectivos, laborales, socioeconómicos- permite elaborar estrategias eficaces para encarar más y mejores soluciones. El suicidio no es un problema individual, sino de carácter socio sanitario.

El desafío planteado en Catamarca es elaborar un Plan de Prevención del Suicidio que, como se dijo, debe involucrar a actores públicos, privados y comunitarios de los más variados, en un proceso participativo amplio. Debe estar en sintonía con la Ley 27130, sancionada en 2015 pero recién reglamentada el año pasado, instrumento legal en el que se establecen, entre otras cosas, protocolos para la prevención, el tratamiento y el seguimiento de las personas que tengan una conducta suicida.

Pero también, más allá de las políticas específicas, es menester generar las condiciones sociales y económicas que le aporten a los jóvenes, que son las víctimas principales de este flagelo, un horizonte de vida con el cual soñar y por el cual luchar.

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