La portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, consideró que "la discusión sobre los subsidios en el transporte no tiene que enfrentar al Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA) con las provincias". El federalismo, añadió, "no pasa por un tema puntual como es el de los subsidios”.
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Tensión objetiva
La funcionaria remarcó que el presidente Alberto Fernández “no declama el federalismo, sino que lo ejerce”.
"Debe haber habido pocos gobiernos más federales que éste. Hace dos días en la provincia del Neuquén, un gobernador que no es de nuestro signo político reconocía la relación que tiene con el gobierno nacional. No hay provincia, de un signo cercano al oficialismo o no, que no cuente con una cantidad de obras, con un nivel de crecimiento, con una asistencia, con una cantidad de recursos que se están distribuyendo de manera federal", concluyó.
Fue una manifestación clara del distorsionado concepto que tiene la Casa Rosada sobre el federalismo. Consistiría menos en un sistema de dispositivos institucionales tendiente a procurar la equidad entre estados provinciales, que de las cualidades personales de un gobernante que concede favores de acuerdo a su arbitrio.
Si el federalismo, como dice Cerruti, “no pasa por un tema puntual como es el de los subsidios” ¿por dónde pasaría? ¿Por abstracciones?
La discusión sobre los subsidios enfrenta a las provincias con el AMBA justamente porque en expresa con meridiana claridad, objetivamente, el trato asimétrico que el Estado nacional dispensa.
Vienen al pelo para abordar el asunto las expresiones de la portavoz, ahora que el ministro de Transporte de la Provincia, Raúl Chico, anunció que el precio del boleto de colectivo trepará a 70 pesos, completando un incremento del 220% en el año que lleva de gestión.
Tamaña desmesura obedece a que el AMBA se lleva una tajada desproporcionada de los subsidios al transporte, como pasa con la energía. Debe subrayarse que es la Provincia, no la Nación teóricamente federal, la que solventa alivios para los usuarios como el boleto estudiantil gratuito, cuyos desembolsos a favor de las empresas lógicamente se incrementarán en la misma medida que el aumento anunciado por el ministro.
La cuestión, mal que le pese a Cerruti, forma parte de la agenda de la 14ª reunión del Consejo Regional del Norte Grande Argentino, integrado por los diez gobernadores de la región, que se realizará hoy en Santiago del Estero. También se tratará la segmentación de tarifas y gas.
A las conclusiones de este encuentro está supeditado el aumento del boleto que anunció Chico, relativizaron desde Casa de Gobierno. Habrá seguramente planteos a la Casa Rosada.
No es casual que los mandatarios visibilicen el problema mientras se discute en la Cámara de Diputados el Presupuesto 2023. Allí se establecerá la distribución de los subsidios y los legisladores nacionales del interior tienen que estar alertas para asegurarle a las poblaciones de sus distritos una participación justa y concreta en los beneficios, pues de otro modo AMBA seguirá llevándose la parte del león que siempre se lleva.
Es al revés de lo que Cerruti dice: el presidente declama un federalismo que no practica. Practicarlo implicaría establecer parámetros objetivos para la distribución de los recursos, blindados al antojo del mandatario de turno, que jamás se priva de resaltar la generosidad a la que condesciende, para la que reclama los consabidos agradecimientos.
Muy particularmente en este momento de ajustes, el Congreso será escenario de este debate. Los diputados y senadores del interior tendrán la oportunidad de introducir en la ley de Presupuesto los cambios necesarios para que la cincha del AMBA no se afloje en desmedro de las provincias.