Un insólito incidente ocurrido en un partido de fútbol de la Liga Profesional argentina –el que disputaron el fin de semana pasado Banfield y Gimnasia de La Plata- terminó corriendo el velo a una preocupante práctica de maltrato a jugadores juveniles que ocurría (o tal vez siga ocurriendo) en el club platense. Práctica que, por otra parte, a veces se torna costumbre en esta disciplina deportiva pero sobre todo en otras, como el rugby, por ejemplo.
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Ritos de iniciación
El incidente fue un golpe durísimo del juvenil Ignacio Miramón contra Brahian Alemán. La agresión, se advirtió, fue intencional. Luego se supo que el agresor, como juvenil de Gimnasia, había sido uno de las tantas víctimas de los ritos de iniciación que presuntamente organizaba un grupo encabezado por Alemán. El grupo se llamaba “Los Ninjas” y los ritos habrían consistido, según trascendió, en golpes a los chicos de las inferiores.
Al parecer, en la pretemporada 2021, cuando Miramón empezó a entrenar con la primera, “Los Ninjas” entraron varas veces a su habitación subrepticiamente y lo golpearon. La venganza llegó dos años después en pleno partido y ya como rivales, porque Alemán fue transferido a Banfield.
Normalmente los ritos de iniciación son más suaves, como por ejemplo rapar a los chicos de las inferiores, pero en algunos casos se ponen más pesados. El rugby es una de las disciplinas donde están más instalados. Un informe del periodista Roberto Parrotino publicado hace unos años en tiempoar.com.ar, menciona un caso especialmente violento: “Juveniles del Berazategui Rugby Club le muerden la cola al jugador que va a ascender de categoría. Otros cuentan los segundos. Y le dejan la marca de los dientes en los glúteos colorados. Entrenadores ‘llevan’ a debutar sexualmente a menores con prostitutas en viajes con el equipo. Y en grupo. Los cagan a trompadas y después les meten una manija en el ano. Se la queda el debutante para la próxima iniciación y así se la van pasando”.
Agustín Pichot, ex capitán de Los Pumas, confirmó la existencia de estas prácticas.
Los episodios narrados pueden parecer lejanos a nuestra realidad. Pero los ritos de iniciación son más comunes de lo que se piensan y, por supuesto, exceden el ámbito deportivo: son casi una tradición muy difícil de erradicar en el ámbito militar y más de una ha terminado trágicamente.
La vigencia de estas prácticas se vincula con un concepto equivocado de la masculinidad, en la que la violencia física juega un rol de realización o reafirmación. Para ingresar a un grupo de deportistas, o de militares que ostentan cierta jerarquía, es preciso que el postulante sea sometido a castigos o a desafíos humillantes. Si pasa el reto, estará listo. No está escrito en las reglas formales de los clubes ni de las Fuerzas Armadas, sino que son construcciones simbólicas que, hasta no hace mucho, ni siquiera se cuestionaban. Pero los cambios de paradigmas de la masculinidad y el propio sentido común que rechazan la violencia como mecanismo de integración a un grupo, están propiciando cambios positivos que deben afianzarse.n