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Cartas al director

Respuesta a antimineros

13 de octubre de 2022 - 00:10

Señor Director:

En una Publicación titulada: "MINERÍA CON M DE MUERTE", un grupo de personas, que se identifica como un colectivo formado por distintas Asambleas (Pucará, Pueblos Catamarqueños en Resistencia y Autodeterminación, Vecinos de Yokavil, Ancasti por la Vida, El Algarrobo, Centro de Investigación PIRKA, Política, Cultura y Artes, etc.), se manifiesta apoyando las declaraciones efectuadas por la antropóloga Rita Segato, recientemente galardonada por la Universidad Nacional de Catamarca; en la que afirma sin escrúpulos que "No hay Minería sin prostitución ni trata", y reforzando sus dichos con una afirmación categórica, en la que denuncia sin desparpajo que: "LA MINERÍA GENERA IMPACTOS AMBIENTALES Y SOCIALES IRREVERSIBLES", cuestionando a todas aquellas personas que piensan diferente por el solo hecho de no manifestar ningún tipo de rechazo al desarrollo de la industria minera.

Al leer dicho artículo, el cual me resultó ofensivo y desagradable, la primera pregunta que me surge espontáneamente es: ¿Cómo piensan los ambientalistas que la humanidad habría podido llegar al actual estado de progreso y confort sin recurrir al aprovechamiento de los recursos minerales que tiene nuestro planeta?

Por ejemplo, ¿si no hubiéramos podido extraer, procesar y obtener productos de origen mineral, tales como las vigas y columnas de hierro, la cal, el cemento, el yeso, los mosaicos, los cerámicos, etc., habríamos podido construir nuestras viviendas y edificios actuales? Seguramente no, nuestras viviendas serían de adobe. Si no hubiera sido posible la extracción, concentración y refinamiento de metales tales como el aluminio, el cobre, el estaño, el plomo y el cinc, no habría sido posible transportar la corriente eléctrica mediante cables conductores, no habría muebles metálicos, ni cubiertos en la cocina, ni chapas de cinc, ni heladeras, ni medios de transporte, etc.

Como dicen ellos, por más que despotriquen en contra de la industria minera, es imposible una vida sin minerales y sus productos derivados.

¿Cómo explicarle a un ambientalista que hablar bien de la minería no equivale a ser un asesino?

El ya trillado concepto de la contaminación ambiental hipotéticamente causada por la minería pierde sustento cuando comparamos las posturas de las naciones más desarrolladas del mundo con la nuestra, y comprobamos que países tales como EE. UU., Canadá, Sudáfrica, Australia, Francia, Inglaterra, Alemania, etc. han usufructuado de esta actividad durante varios siglos, sin haber causado el exterminio masivo de la población, debido a los supuestos elementos tóxicos producto de esta actividad; es más, ni siquiera se han registrado algunos daños causados en la salud de las personas, o en indicadores de la pureza del medioambiente, como para que se justifique esta fobia hacia la madre de las industrias primarias como es la minería. ¿Acaso algunos de estos países ha frenado o ha disminuido la explotación de sus recursos minerales por causas ambientales?

¿Que la minería produce contaminación? Se puede probar que toda actividad industrial produce un impacto en el medioambiente. Por ejemplo, la explotación agrícola (uso de abonos, pesticidas, fertilizantes, etc.) produce un impacto ambiental degradando los suelos; también los residuos patogénicos de un hospital impactan en el medioambiente, los residuos cloacales, los basurales, las fábricas, etc. Pero este impacto pasa a ser contaminación cuando los elementos tóxicos, ya sean sólidos, líquidos o gaseosos, se hallen en concentraciones tan grandes que resulten peligrosos para la seguridad y salud de las personas.

Mientras no se llegue a estos niveles de peligrosidad, la actividad minera es perfectamente sustentable, y la única manera de garantizar esta inocuidad es extremar los controles y exigir el estricto cumplimiento de las leyes ambientales, las cuales de por sí ya son extremadamente exigentes en este aspecto (Recordemos que en nuestro país rige la ley de Protección Ambiental N° 24585). Sin embargo, pareciera que los ambientalistas tienen un ensañamiento notable con la industria minera. ¿Acaso las otras industrias no producen impacto ambiental?

Por lo visto pareciera que las grandes corporaciones mineras y petroleras del mundo han influido ideológicamente en los países del tercer mundo, creando una conciencia ambientalista (cuyo objetivo principal, que es el de preservar el medioambiente es bastante loable), pero que es utilizada maliciosamente para frenar la producción de minerales de los países subdesarrollados y convertirse en dueños absolutos del mercado.

Aunque ciertos sectores de la sociedad se nieguen a admitirlo, la clave del sostenimiento de la actividad minera es la ejecución de una minería responsable, en donde el Estado asuma en forma efectiva su rol de entidad de contralor de las empresas de este rubro.

También debemos resaltar los beneficios que trae aparejada la actividad minera, ya que la minería crea polos de desarrollo económico y social, genera fuentes de trabajo, promueve la ejecución de obras civiles tales como caminos, redes de distribución de agua y energía eléctrica, construcción de campamentos, optimización de los medios de transporte, etc. Y todos estos aspectos positivos son recomendables para una provincia como la nuestra, en la que el 70 % de la superficie de nuestro territorio está cubierta por montañas, siendo muchas de ellas portadoras de valiosos recursos minerales.

Además, recordemos que la Universidad Nacional de Catamarca fue creada con la intención de formar profesionales que contribuyan al desarrollo económico de la región, tales como Ingeniería de Minas y Licenciatura en Geología, en la Facultad de Tecnología; e Ingeniería Agronómica en la Facultad de Agronomía.

Por todo lo expuesto, a nuestro país y a nuestra provincia les quedan dos opciones: o frenar por completo la explotación de sus recursos minerales y pasar a depender de la importación de estos productos comercializados por las grandes empresas monopólicas del mercado minero mundial, pagando exorbitantes sumas de dinero y adaptándose al precio impuesto por estas empresas; o, por el contrario, tomar la decisión de explotar sus propios recursos minerales y limitarse solamente a comprar a los países extranjeros aquellos productos de origen mineral con los que no cuenta, o que tiene muy pocas reservas, actuando también como regulador de los precios que se manejan en el mercado mundial.

De estas dos opciones, económicamente parece más conveniente la segunda alternativa. Salvo que sigamos criminalizando la minería y acatando las imposiciones de los ambientalistas y de las grandes corporaciones mineras del mundo.

Por todo lo dicho ratifico mi apoyo incondicional al desarrollo de la actividad minera y celebro con agrado cualquier medida o disposición de nuestras autoridades gubernamentales que tienda al desarrollo de la madre de todas las industrias, que es la minería.

Ing. en Minas Oscar E. Moreno

Profesor Univ. Nac. de Catamarca

DNI N° 14.058.446

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