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Editorial

La deuda ambiental

26 de junio de 2023 - 01:05

Desde hace varios años se viene conmemorando en todo el mundo el Día del Exceso de la Tierra. A diferencia de otras conmemoraciones, no cae el mismo día en los distintos países. La fecha exacta va a depender de cuán amigable –o cuán hostil- es el país respecto del medio ambiente. Se define en función de lo que se denomina Huella Ecológica, que es una métrica, la más completa disponible, de contabilidad de los recursos biológicos. Es decir, mide los recursos naturales que existen y cómo se utilizan. Se trata de una iniciativa realizada por la Red Global de la Huella Ecológica, que cada vez concentra mayor atención por el modo didáctico y contundente con el que mide la degradación ambiental por países y de manera global.

En Argentina, el Día del Exceso de la Tierra se alcanzó el 24 de junio. Ese día, según informó la Fundación Vida Silvestre, nuestro país ya agotó todos los recursos naturales que puede producir durante el año, “de modo que durante los próximos seis meses consumiremos a crédito los recursos futuros, generando una nueva deuda ambiental”.

Hay otros países que agotan sus recursos de un modo mucho más prematuro y producen en consecuencia una deuda ambiental mucho mayor. Qatar fue la primera nación en agotar sus recursos el 10 de febrero. Estados Unidos el 13 de marzo; Francia el 5 de mayo y España el 12 del mismo mes, por mencionar solo a naciones desarrolladas.

Argentina está peor que el promedio global: a nivel planetario, el Día del Exceso de la Tierra llegará el próximo 2 de agosto.

Para alcanzar el objetivo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que busca reducir las emisiones de carbono en un 43% en todo el mundo para 2030 en comparación con 2010, sería necesario retrasar el Día del Exceso de la Tierra 19 días al año durante los próximos siete, sostiene Vida Silvestre.

La deuda ambiental empezó a gestarse en la década del 70. Es decir que ya hace medio siglo que la demanda de recursos naturales de la humanidad ha superado la capacidad de la Tierra para regenerarlos. Desde entonces se vienen incrementando las alertas, sin las respuestas traducidas en políticas concretas para ponerle un freno a la degradación ambiental.

Si bien retrasar la fecha del exceso de la Tierra implica un cambio generalizado, el impacto concreto depende de medidas estratégicas dictadas por los gobiernos de los países para transformar los modelos de producción y de consumo y, en lo posible, a partir de acuerdos globales.

En el pleno proceso electoral argentino, no se conocen las propuestas de los precandidatos a presidentes de la Nación en materia ambiental, particularmente en lo que se refiere a la producción sostenible, la promoción de energías limpias y la lucha contra la deforestación, por ejemplo. Esta omisión es congruente con la importancia subalterna que se le da a esta problemática en la práctica, pese a los discursos de la dirigencia política que proclaman un compromiso que no se observa al momento de ejecutar los planes de gobierno.

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