La difusión de la denuncia por abuso sexual que una exempleada de 26 años radicó en contra del diputado Javier Galán no requirió de confabulaciones: Silvia Barrientos, la abogada de la joven, la puso en conocimiento de la opinión pública por medio de declaraciones que realizó a los pocos minutos de radicarla, alrededor de las 22 del jueves 23 de abril.
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Galán se escuda en un difuso complot político
Es importante anotar este dato, porque la reacción inmediata de Galán fue introducir en trama la hipótesis de un complot instigado por sectores políticos que no identificó, basado en la rapidez con que los medios informaron sobre el incidente penal y el hecho de que fuera el título principal en las tapas de los dos diarios que tienen ediciones en papel en la provincia, antes de que lo hubieran notificado.
Como indicio de una conjura, el andamiaje es más bien precario.
Dada su condición de usuario hiperkinético de las redes sociales, Galán no puede ignorar el poder de viralización que tienen las plataformas virtuales, mucho más cuando surgen novedades que involucran a personajes que acumulan tantos seguidores y reacciones como él. Entre las 22 y la hora de cierre de los diarios en papel, aparte, media tiempo más que suficiente para confeccionar la noticia y cambiar la tapa si los editores del medio lo consideran necesario y conveniente. Pueden incluso demorar tal cierre si las noticias lo ameritan, del mismo modo que él puede extender el horario de atención en su corralón tanto como se le antoje. En este caso, se trataba nada menos que de una denuncia penal formulada contra un diputado de la provincia harto conocido y corroborada conforme a los protocolos del oficio.
La prensa provinciana informó con velocidad casi idéntica y similar tipografía sobre una causa por corrupción de menores que se inició en noviembre del año pasado en contra del dirigente político José “Pepe” Quinteros, pareja de la diputada Sonia Nabarro, a partir de unas imágenes menos eróticas que repulsivas que el propio Galán había suministrado a la Justicia.
Seguramente fue por casualidad que el legislador hizo esta contribución a la decencia después de que la diputada Nabarro, electa junto a él en las listas del MID, lo denunció por extorsión, amenazas y asociación ilícita, al parecer a raíz de unas diferencias que habían tenido por el financiamiento de la campaña de los libertarios disidentes.
Expediente en marcha
La Justicia determinará si la denuncia contra Galán es cierta. Las demoras en notificarlo obedecen a que la fiscal de Violencia Familiar y de Género, Alejandra Antonino, está evaluando si las pruebas ofrecidas por la denunciante son suficientes para incriminarlo en la causa, cuyo derrotero demandará eventualmente la intervención de la Justicia de Garantías para definir si es pertinente solicitar su desafuero.
La joven relató cómo conoció a Galán y se sumó a su campaña, entusiasmada con la promesa de acceder a un puesto en la Legislatura. Asevera que Galán hizo esfuerzos para seducirla tan insistentes como infructuosos hasta que un día la llevó contra su voluntad a un motel y la forzó a tener relaciones sexuales.
A esta sórdida peripecia suma que el diputado se quedaba con la mitad de su sueldo de empleada legislativa y la convocaba a trabajar en el “Corralón San Javier”, conductas que en principio configurarían los delitos de retención indebida de haberes y peculado de servicios.
La joven solicitó que se cite a testificar sobre estas circunstancias a otro sujeto que está en la nómina de la Cámara baja con la categoría de asesor de bloque nivel II, al que también Galán le sacaría medio salario y haría trabajar en su empresa particular.
La denuncia asienta que, debido a estas traumáticas condiciones laborales y a que Galán “nunca dejó de exigirle sexo”, la chica fue internada el 28 de marzo pasado –hace un mes- con un brote emocional y un cuadro de estrés que le provocó reacciones alérgicas, sarpullidos y fiebres de hasta 40°.
Cuando salió la internación, aseguró, quiso firmar la planilla de asistencia a la Legislatura y le comunicaron que le habían dado de baja. Una compañera, a la que identificó con el nombre, le habría trasmitido, por encargo de Galán, que debía buscarse otro trabajo.
Precisiones
Asesorada por una profesional experta en entuertos de género como es Barrientos, la joven incorporó a su declaración ingredientes que la fiscal está en condiciones de verificar sin demasiados esfuerzos, más allá del contexto en que se hayan producido las relaciones sexuales a las que, según lo aclara específicamente, accedió bajo presión.
Hay capturas de chats y un video en la habitación del motel para avanzar en las pesquisas sobre el presunto abuso, pero además obra ya en el expediente la fecha precisa de la internación por la crisis emocional y no ha de costar mucho determinar cuándo fue designada la chica en la Legislatura y cuáles fueron los motivos por los que le dieron de baja, si es que la secuencia que dejó asentada ante la Fiscalía es cierta.
Hay también un testigo ofrecido para referirse a la retención de sueldos y las horas de trabajo en el “Corralón San Javier” que se solventarían con el presupuesto legislativo.
Galán ha desmentido todo y sugiere que el planteo judicial es instigado por la política, pero ha de convenirse que los indicios de esta conjura se tornan más difusos en cuanto se los compara con la precisión de los detalles que acompañan la denuncia.