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La Catamarca oculta

Facundo Quiroga y el resucitado

15 de diciembre de 2023 - 09:08

EL CAOS DE LAS GUERRAS CIVILES EN ARGENTINA (UNITARIOS Y FEDERALES)

El siglo 19 fue un tiempo de guerras civiles en el interior y especialmente en el noroeste.

Por la problemática imperante en la época (unitarios contra federales), el inicio y continuidad de las guerras civiles en el interior tuvieron como escenario principal el noroeste (Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero).

La primera batalla se lleva a cabo en 1820 en el paraje Manantial o Rincón de Marlopa, en las cercanías de la actual ciudad de Tucumán, sobre una de las trazas del antiguo “Camino del Perú”, cerca del arroyo Manantial de Marlopa, donde es hoy la estación Manantial, que continuaba por San Pablo y Lules hasta Ibatín.

El conflicto entre Salta, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero continuaba y en 1825 es nombrado gobernador de Tucumán Gregorio Aráoz de Lamadrid, un bravo guerrero de la Independencia -luchó junto a Belgrano-, de las guerras civiles y uno de los líderes de los unitarios. Si bien nació en Tucumán, fue criado y educado por sus tíos Manuel de La Madrid y Bonifacia Díaz de la Peña en Andalgalá, Catamarca.

Era conocido como el general “Vidalita” ya que no solo componía, sino que era guitarrero y payador, lo que hacía para entretenerse durante las largas campañas.

Enfrentado a muerte con los federales, Aráoz de Lamadrid es amenazado por Facundo, el que luego de invadir Catamarca, marcha hacia Tucumán en busca del unitario. Lamadrid decide trenzarse en combate con el bravo caudillo riojano -enemigo y pariente lejano de Domingo F. Sarmiento-. El “Tigre de los Llanos” sabía que Lamadrid era la cabecera de playa de Rivadavia para expandir el unitarismo en la región que consideraba propia.

Mientras Quiroga marchaba, Lamadrid manda emisarios proponiéndole evitar el derramamiento de sangre, pero el “Tigre de los Llanos” hizo caso omiso y enarboló la bandera negra con la calavera blanca y dos tibias cruzadas que era su divisa de guerra, con la inscripción “Religión o muerte”, para que quedara en claro de qué lado estaba.

Facundo y su montonera, seguramente por sentirse más cómodo luchando en el llano, decide esperar a Lamadrid en territorio catamarcano, cerca de la costa del río Huacra/San Francisco. Desde allí envía espías que le informan la situación del enemigo. Es así como este combate se lleva a cabo en Catamarca, en el paraje conocido como El Tala, La Tala o Las Talitas, que se encuentra en el dpto. Santa Rosa, a unos 15 km al N de Los Altos, en las cercanías de Puerta Grande. La batalla ocurre el 27 de octubre de 1826.

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Zona de la batalla de El Tala

BATALLA DE EL TALA

Quizás no fue una gran batalla ni trajo consecuencias como otras de la época, pero enfrentó directamente a estos líderes de ambos lados de la grieta, que ya existía en Argentina.

Según los partes de guerra, apenas Quiroga y sus 1.000 hombres llegan cerca del límite de Tucumán, Lamadrid con también 1.000 soldados, le salió al encuentro. La batalla pareció comenzar con una rápida victoria del tucumano, pero una veloz estrategia y recuperación de Quiroga, típica de las montoneras, desorientó a los hombres de Lamadrid. El trámite del combate fue un tanto incierto al comienzo, en medio de disparos de unos pocos cañones, fusiles, tercerolas, sables, lanzas y cargas de caballería, ante lo que las tropas de Facundo solo portaban armas blancas y unos pocos fusiles. Los gauchos contraatacan por un flanco y Lamadrid los enfrenta, hasta que su caballo es alcanzado por un proyectil, Lamadrid cae, corre, se sube a otro caballo, el que también es derribado y queda sólo a merced de un grupo de unos 15 montoneros, con quienes libró un encarnizado duelo cuerpo a cuerpo, cayendo con profundos cortes en su cara, heridas en la cabeza, torso, brazos, el tabique nasal roto, costillas quebradas, una oreja colgando, heridas en el estómago y un tiro de gracia en la cabeza. Queda inconsciente, bañado en sangre en una pequeña hondonada.

Al ver esta escena sus hombres huyen.

Quiroga ganó la batalla.

¡Cayó muerto! gritan los soldados de Quiroga. Siguen varias escaramuzas entre grupos, refugiándose las tropas federales en las adyacencias de una importante casona en El Tala. Para dar por terminada la contienda, las tropas unitarias llevan a Facundo el uniforme y demás efectos personales de Lamadrid, el jefe muerto. Para corroborarlo y por precaución Facundo con una escolta y el jefe unitario Diaz Vélez herido, vuelven al campo de batalla a buscar el cadáver.

No estaba.

Después del triunfo y la muerte de Lamadrid, el caudillo riojano marcha a Cuyo para asegurar el triunfo de los federales. Le llegan oscuras noticias por lo que decide regresar y entra victorioso a Tucumán. No puede creer cuando supo que circulaba un escrito que decía: “Así que Quiroga entró en compañía del gobernador Ibarra a Tucumán, y fue impuesto por los pocos vecinos que habían quedado, de haberme sacado para Trancas, no quiso creerlo, pues me tenía por muerto, o pretendía por lo menos hacerlo entender así a los suyos, para cuyo efecto publicó un bando, imponiendo la pena de muerte al que dijera que yo vivía”.

Es imposible que Lamadrid siga vivo y supone que sus partidarios tratan de crear el mito de la resurrección de un muerto. El colmo fue cuando le entregan algo que no pudo hacer un muerto, una carta que Lamadrid les remite a él y a Ibarra (gobernador de Santiago del Estero), en la que les dice:

“El muerto de “El Tala” desafía a los caciques Quiroga e Ibarra, para que lo esperen mañana a darle cuenta de las atrocidades que han cometido en su pueblo; pues la providencia le ha vuelto a la vida para que tenga la satisfacción de castigarlos como merecen.”

Después de este episodio, Quiroga y su gente regresan a La Rioja.

Un año después, en julio de 1827, en un paraje entre Famaillá y la ciudad de Tucumán, y ya recuperado el unitario Aráoz de Lamadrid, Facundo nuevamente lo vence en la batalla de Rincón de Valladares.

Luego de esa derrota, Lamadrid se exilia en Bolivia.

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Vista aérea de la Casona Baleada.

LA CASONA, MUDA TESTIGO DEL RESUCITADO

La casona de El Tala era una imponente residencia de la zona, de importante estructura para la época, que aún se conserva en pie. Su frontispicio consta de dos grandes ventanales laterales y un destacado ingreso en el centro con arco de medio punto, flanqueado por tres columnas (una menor y dos mayores) a sus costados. La construcción es de ladrillo con mortero de arcilla y de excelente mano de obra e importantes detalles constructivos. Solo el frente está revocado a la cal y conserva sus colores originarios: fondo en rojo violáceo, medios en siena y resaltos en blanco. En la parte posterior y central se ubica una gran entrada también con arco de medio punto.

La casona se yergue solitaria y desafiante en medio del llano de vegetación rala por la sobreexplotación agrícola.

Me llamó la atención que la pared frontal se encuentre toda poceada y según lo informado por viejos habitantes del lugar, parte de la batalla de El Tala se desarrolló en sus alrededores, pues las fuerzas de Facundo la usaron como base o comando y los unitarios le dispararon a mansalva, por eso en la zona se la conoce como la Casa Baleada.

También comentan que en su interior existe el ingreso a un amplio sótano y que en la parte posterior de la estructura principal había un patio cercado con construcciones menores y un atalaya o mirador. A un costado de la propiedad se construyó un depósito semi subterráneo con terminación cupular, presumiblemente como depósito de agua, que aún existe.

¿PERO, QUÉ PASÓ CON EL RESUCITADO?

En sus Memorias, Lamadrid cuenta: “Mientras tanto los enemigos me dejaron desnudo y por muerto en el campo, con quince heridas de sable. En la cabeza once, dos en la oreja derecha, una en la nariz que me la volteó sobre el labio y un corte en el lagarto del brazo izquierdo” (músculo grande del brazo), “y más un bayonetazo en la paletilla y junto con el cual me habían tirado el tiro para despenarme, tendido ya en el suelo. Me pisotearon después de esto con los caballos, me dieron de culatazos y siguieron su retirada”.

La versión que trascendió dice que Lamadrid se defiende y contraataca, hasta que cae inconsciente, bañado en sangre, lo desnudan y lo dejan con muchas y graves heridas. Al ver que fue gravemente herido, sus hombres huyen, creyéndolo muerto. No se sabe a ciencia cierta si los soldados de Quiroga o los unitarios, desnudaron el cuerpo del jefe.

Algunos de sus soldados regresaron en dos oportunidades para recuperar armamento y el cuerpo de su jefe y lo hallaron desnudo, ensangrentado, inconsciente; solo tenía puesto el escapulario de la virgen de las Mercedes que le había mandado su esposa desde Buenos Aires y un pedazo del cordón del que tenía colgado el reloj al cuello, todos regados con su sangre.

Facundo instala su comando general en la “Casa Baleada”, hasta donde llega el coronel Bargas, jefe de su infantería, para informarle que el coronel Lamadrid cayó muerto en el campo de batalla. Para corroborar lo que dice, muestra las armas y las ropas de Lamadrid, en el momento en que llega prisionero el unitario Ciriaco Díaz Vélez.

Facundo manda reunir todos los cadáveres que se encuentran dispersos en el campo de batalla para que Díaz Vélez identifique al de Lamadrid.

Los cadáveres estaban ya hinchados, pues habían pasado varias horas bajo un sol abrasador. Buscaban el cuerpo de Lamadrid por las dos únicas señas que tenía: un balazo en el muslo izquierdo que recibió en Salta, en la guerra de la independencia y un diente que le faltaba en la mandíbula inferior.

No estaba.

¿Por qué no apareció Lamadrid entre los muertos desparramados sobre el campo donde se libra el combate? Hubo muchas evidencias de que está muerto: las armas y ropas de aquél a la vista. Los soldados que lo ven caer en medio de la lucha, los que le quitan ropas y armas. No comprende que pasó. Como era típico en las zonas rurales de esa época, varios creen en brujerías y en cosas extra naturales, dando los significados más diversos a la desaparición de aquel muerto.

Pero, ¿es que Lamadrid murió?

La cuestión es así: cuando se cree que el combate llegó a su fin, los soldados unitarios regresan y recogen los despojos de su jefe. Lo abandonan abruptamente al reaparecer una partida federal, escondiéndolo en los pajonales de una hondonada. Un segundo intento también fracasa porque las tropas federales regresan al campo de batalla. Calmados los ánimos, logran recoger el cuerpo y lo llevan al rancho de un curandero, al otro lado del río, donde es atendido. Días después es llevado a Río Chico, hasta que finalmente logran esconderlo y refugiarlo en la ciudad de Tucumán.

Las heridas de Lamadrid quedaron como terribles cicatrices en su cara y la pérdida de la mitad de una oreja, características que harían inconfundible la figura del jefe unitario en el futuro.

El Tala fue una derrota tremenda, pero también el nacimiento de la leyenda “Lamadrid el inmortal”. Para diciembre ya había recuperado no sólo la salud sino el mando de su provincia y las ganas de revancha frente a Quiroga.

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Casona Baleada.

CONCIERTO PARA LA BATALLA DE EL TALA

La batalla de El Tala, acontecida en territorio catamarcano tuvo en el tiempo repercusiones no solo en lo histórico, sino también en lo cultural, pues tiene su película.

Mariano Llinás es un director, productor, guionista y actor argentino. Entre 2019 y 2020, sobre textos y música de Gabriel Chwojnik, músico, productor, compositor y director orquestal, produjo la película “Concierto para la batalla de El Tala”, la que fue presentada en 2021 en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) en el rubro Competencia Americana, donde participaron 25 títulos (15 largos y 10 cortos), con jurados de Canadá,Italia, EEUU, España y Argentina.

La banda original de la película consta de las siguientes partes:

1 Entrada

2 Tambores

3 Sarmiento dice

4 Comienza el combate

5 Los cañones resuenan

6 Es que los niños son desagradecidos

7 Media caña

8 Coro de media caña

9 Vidalita

10 Coro de vidalita

11 Esgrimistas

12 Los esgrimistas entran

13 El mensaje

14 Coda de El Tala (la expresión Al Coda indica que, una vez que se alcance ese punto durante la repetición final, el intérprete debe saltar inmediatamente a la sección separada marcada con un símbolo de coda. Esto puede ser utilizado para dotar de un final especial al último verso de una canción).

La ficha técnica dice: Concierto para la Batalla de El Tala, Argentina, 2021, DCP, 64’, AM18)

Dirección: Mariano Llinás. Con Fito Reynals, Constanza Dougall, Gonzalo Pérez.

En base a un episodio de las guerras civiles del Siglo XIX, el músico Gabriel Chwojnik ha compuesto un concierto para cuatro instrumentos. A través del registro de la grabación de dicha obra, este film se propone evocar aquel incidente histórico, y aun a una época de nuestro pasado cuyos fantasmas, con particular virulencia, insisten en reaparecer. Se trata de la primera entrega de la futura «Saga de los Mártires Unitarios».

Esta película es una rareza dentro de la filmografía de Llinás porque mientras otras películas suyas duran varias horas, ésta es de poco más de 60 minutos, las anteriores insumieron meses y en algunos casos años de rodaje y ésta se filmó en un solo día (en el Centro Cultural San Martín en 2019) y porque por primera vez se mete con un hecho histórico y concreto, como esa batalla que enfrentó al caudillo riojano y al gobernador tucumano, como parte de la guerra civil entre federales y unitarios.

Ahora bien, ¿qué es en verdad Concierto para la batalla de El Tala? ¿La grabación de un concierto y unas placas en el medio?, ¿Cine experimental? ¿Teatro filmado? ¿Un musical? ¿Un film bélico? ¿Una película de aventuras con espíritu fordiano? ¿Un libro leído y transcripto en pantalla? ¿Una historia de fantasmas, de zombies, de muertos que vuelven? Podríamos decir que es un poco de todo eso o una síntesis, pero también es un film sobre la historia trágica y sangrienta del siglo XIX. Así, Llinás convierte una propuesta en principio limitada y algo árida hecha con mínimos recursos en algo creativo y atrapante.

NEGRO AROCA Catamarcano

Docente, escritor, guía y experto en turismo

(Este relato se hizo en base a investigación propia, tarea de campo, documentos públicos oficiales de la época y publicaciones varias en medios de comunicación. Al no ser historiador, esta nota no pretende ser una investigación histórica, solo pretende divulgar una parte de nuestra historia no conocida).

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