viernes 17 de mayo de 2024
Lo bueno, lo malo y lo feo

Camino a la independencia: un legado de valentía, compromiso y sacrificio

La Revolución de mayo de 1810 fue el camino hacia la Independencia de nuestro país, que se consagró el 9 de julio de 1816. Durante estos seis años, el pueblo argentino luchó por liberarse de España y establecerse como una nación independiente

Los hechos sucedieron en aquella histórica Semana de Mayo, entre el 18 y 25, del año 1810; fueron por causa de un descontento general: el país tenía una desigualdad económica y el virrey enviado por la corona española no representaba los intereses del pueblo.

Todo esto llevó a que surjan patriotas como Juan José Castelli, Cornelio Saavedra, Manuel Belgrano –entre otros–, quienes lideraron la lucha contra el poder colonial. Aquel 25 de mayo de 1810 estuvo repleto de ciudadanos que, con sacrificio, valentía y honra, buscaron la libertad y la dignidad de nuestro país.

En el espíritu de ese legado patriótico, vale la pena resaltar que la lucha por la independencia no fue sólo una hazaña militar, sino un esfuerzo que requirió la solidaridad de una comunidad comprometida. La resistencia popular, la formación de círculos cívicos y el empleo de medios de comunicación y propaganda fueron claves para difundir la idea de la independencia.

El camino fue un largo y arduo periplo. Lo emprendieron los idealistas, los rebeldes, los patriotas, hombres y mujeres que con su compromiso y determinación, lucharon por la libertad.

Estudiaron, discutieron, comandaron e incluso murieron por una nación que aún no existía.

No es simplemente un hecho histórico, sino un valor moral que exige un compromiso permanente con la dignidad humana y los derechos fundamentales de todos.

La libertad era su legado y su lucha era un grito de rebeldía contra la dominación extranjera. Los argentinos dejaron una herencia de valentía, compromiso y sacrificio, una inspiración para generaciones futuras que continuarían la lucha de una Argentina justa, democrática y libre.

Como dijo San Martín: “Hay naciones que viven por la sangre de otros, pero en la Argentina existe una sangre que deberá eternamente vivir para la gloria de su propia nación”.

Hoy, a doscientos catorce años de aquellos sucesos, debemos ennoblecer nuestro país con patriotismo, cumpliendo la función que nos toca desempeñar, rememorar aquellos ideales que tuvieron en ese entonces los patriotas de mayo, como ser defender nuestros derechos como ciudadanos y buscar una nación con porvenir para las nuevas generaciones.

Como dijo Bernardo de Monteagudo en1811:“Amor a la Patria es un sentimiento natural, el patriotismo es una virtud: aquel procede de la inclinación al suelo donde nacemos, y recibimos las primeras impresiones de la luz, y el patriotismo es un hábito producido por la combinación de muchas virtudes, que derivan de la justicia. Para amar a la patria basta ser hombre, para ser patriota es preciso ser ciudadano, quiero decir, tener las virtudes de tal”.

La independencia de Argentina fue un logro histórico que nos legaron nuestros antepasados, pero es nuestra responsabilidad mantener viva la llama del patriotismo y trabajar por un futuro mejor para nuestro país.

Juntos, como ciudadanos comprometidos debemos tomar el camino de la justicia, la democracia y el progreso, para que nuestra bandera ondeé siempre altiva en la historia de la humanidad.

Sólo así podremos construir una Argentina libre, justa y soberana.

Lic. Gáname, Ruth Raquel

DNI: 22.920.180

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