Un efecto no demasiado tenido en cuenta de la pandemia en curso ha sido el aumento de la cantidad de cesáreas consideradas innecesarias. Si bien no hay estadísticas que describan con precisión la situación a nivel nacional, un informe que se refiere específicamente a lo sucedido el año pasado en la ciudad Autónoma de Buenos Aires señala que la tasa general de cesáreas llegó en promedio al 37 por ciento en 2020 en el sector público porteño con un aumento del 12 por ciento en relación a la pre pandemia.
Los datos surgen del estudio denominado “Evolución Tasa Global de Cesáreas. Red Obstetricia”, elaborado por la Dirección General de Hospitales, y forma parte del informe “Parir en pandemia” publicado por la Mesa de Trabajo sobre Protección de Derechos del Parto y Nacimiento Respetado de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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No es inocuo
En rigor, la proporción de cesáreas sobre el total de partos viene creciendo año tras año, y no solo en la Argentina sino en todo el mundo. El porcentaje que la Organización Mundial de la Salud recomienda es de entre el 10 y el 15 por ciento, muy por debajo de los números argentinos.
Pero debe señalarse que las estadísticas disponibles se refieran al sistema público de salud. En el sector privado, el porcentaje de cesáreas es mucho más alto, con números que en algunos casos alcanzan el 90 por ciento. La comodidad de los facultativos, y también de algunas madres, que eligen este procedimiento sin causa necesaria, explica estos números.
La cesárea es un procedimiento quirúrgico necesario en las proporciones señaladas, y solo se justifica con criterios médicos estrictos, relacionados por ejemplo con salvar la vida de la madre, si el bebé está en una posición que dificulta el parto vaginal o alguna otra complicación. Pero de ninguna manera estas excepciones superan, o deberían superar, estadísticamente, el 15 por ciento de los casos.
No todas las personas tienen conocimiento, y muchas madres no son informadas correctamente, respecto de que las cesáreas no son procedimientos inofensivos, sino que tienen complicaciones: el bebé se ve expuesto en mayor medida que en un parto normal a bacterias que pueden incidir en su desarrollo inmunológico, y la madre requiere de una recuperación más lenta y complicada.
El informe de la Defensoría del Pueblo consigna que, durante la pandemia, el número de cesáreas se incrementó notablemente porque Maternidades públicas, según consta en algunas denuncias, hacían abandono de pacientes por temor al Covid-19. La situación se fue revirtiendo paulatinamente a partir de que el personal de salud fue vacunado, pero igual el impacto se sintió en las estadísticas.
Con pandemia y sin pandemia, las autoridades de salud deberían poner en marcha campañas que concienticen sobre la conveniencia del parto natural y establecer controles más estrictos para evitar que se abuse del método de la cesárea que, como se dijo, no es inocuo.