CARA Y CRUZ

Otro modelo para el litio

lunes, 17 de mayo de 2021 · 01:05

El Gobierno trabaja en un nuevo diseño legal e institucional para sus relaciones con las empresas dedicadas a la extracción de litio, tras haber avanzado en la conformación de la Mesa del Litio con las provincias de Salta y Jujuy y la Nación, y en acuerdos con Salta para la gestión de los emprendimientos localizados en la zona limítrofe. La meta es asegurar para el sector público márgenes de utilidades superiores a las exiguas regalías.

A principios de marzo, se informó sobre un encuentro del gobernador Raúl Jalil con empresarios chinos pertenecientes a la empresa Jiankang Automobile Co., que habían llegado a Catamarca acompañados por el secretario de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa de la Nación, Ariel Schale. La reunión tuvo por objeto facilitar las relaciones con empresas locales referenciadas con prospectos para explorar la posibilidad de asociarlas en la inversión de una fábrica de baterías.


Todo es muy incipiente aún, pero se ajusta al modelo que el Gobierno provincial sigue, que es el de Jujuy. El gobernador Gerardo Morales acaba de firmar una carta de intención con la empresa China Ganfeng Litihum para instalar una fábrica de baterías de litio en esa provincia. 

La carta de intención es el resultado de tratativas con capitales privados para participar con un 12% de las utilidades por la extracción de litio y, lo más importante, la participación de la Provincia como socio en la fabricación de baterías de litio por medio de la sociedad del Estado Jujuy Energía y Minería (JEMSE).
Este esquema está en línea con el adoptado en otros países con existencias de litio, que imponen condiciones a la inversión conscientes del carácter estratégico que tiene el mineral para la generación de energía no contaminante.. 


Bolivia, por caso, limitó la inversión extranjera para que el procesamiento se realice en el país. Para esto cuenta con la empresa estatal Yacimientos de Litio Bolivianos, que apunta a asociarse con inversores privados. Bolivia no firma acuerdos de corto plazo con empresas extranjeras, aunque tengan mayor desarrollo productivo para ingresar al país y ayudar a impulsar la producción local, pero busca fortalecer los conocimientos y trabaja con asesores especializados a nivel internacional.

México es otro ejemplo. A principios del año pasado, el  Gobierno de ese país anunció que había reservado cuatro concesiones de litio en los estados de Sonora, Jalisco y Puebla para ser explorados por el Servicio Geológico Mexicano. La subsecretaría de Minería de la Secretaría de Economía, mientras, desplegaría negociaciones con potenciales inversores de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Japón y Reino Unido para las futuras extracciones. El Estado azteca impone condiciones a los interesados: el proyecto debe incluir la manufactura de la materia prima en el país, con la elaboración de baterías y ensamble de automóviles eléctricos. 


Como el litio arroja utilidades mucho menores a las de los megayacimientos de oro y cobre, la administración Jalil pretende replicar lo esencial de la experiencia Bajo la Alumbrera, en cuya explotación estaba asociado a través de la firma interestadual YMAD. Los ingresos a las arcas estatales por las ganancias triplicaron los obtenidos en concepto de regalías.

Inexplicable o sugestivamente, YMAD renunció a ampliar su participación en las utilidades de Agua Rica negociando con la propiedad que le corresponde por contrato de las instalaciones de Bajo La Alumbrera, que acordó alquilar a los privados por migajas.

El Estado provincial busca que no ocurra lo mismo con el litio, para lo cual tiene que construir las herramientas para insertarse en el negocio en calidad de propietario de los yacimientos. 

Cuenta con una base importante, que es la CAMYEN. Trabaja en ampliarla para proyectarse con más eficacia en el promisorio mundo del oro blanco.n

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