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EDITORIAL

Turismo: el huevo o la gallina

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9 de noviembre de 2021 - 01:08 Por Redacción El Ancasti

Durante muchos años un dilema ha atravesado el debate sobre la actividad turística en Catamarca: ¿Vale la pena promocionar el turismo si no existe la infraestructura adecuada para atraer, contener y contentar a los turistas? Desde la perspectiva inversa, el interrogante es el siguiente: ¿Son viable las inversiones turísticas en Catamarca si los turistas no llegan por la escasa promoción que existe?

Promoción por un lado, inversión por el otro. Como dos aspectos desconectados entre sí. El huevo o la gallina, ¿Qué es primero? Hay, por suerte, una coincidencia unánime: por naturaleza e historia Catamarca cuenta con los atributos necesarios, desde el punto de vista paisajístico y cultural, para convertirse en una plaza de gran importancia a nivel nacional. 

El dilema planteado más arriba se podría haber zanjado hace décadas con una buena coordinación entre el sector público y el privado, pero además con políticas eficiente de incentivos para el desarrollo de infraestructura. Algo se ha hecho en los últimos años pero falta mucho. El perfil turístico de la provincia viene mejorando progresivamente: hay mejor comunicación, mejores caminos, más alojamiento, más oferta gastronómica, más atractivos en general para el visitante. Pero no la suficiente, según parece, para los más altos niveles de promoción turística que ha logrado Catamarca, un poco por el boca a boca, pero también por las acciones de difusión solventadas desde el Estado. 

Un informe publicado por El Ancasti el domingo señala que la promoción ha dado pasos más importantes que la generación de infraestructura, sobre todo la privada. Durante octubre, impulsados por el afán de visitar la provincia en un contexto de notable baja de casos de Covid-19, casi 130.000 personas llegaron a Catamarca, de las cuales unas 78.000 fueron turistas que se alojaron en establecimientos hoteleros. 

El mismo informe revela las deficiencias en materia de infraestructura que implican inevitablemente restricciones a las posibilidades de expansión de la actividad turística. La principal de ellas, la escasa capacidad que tiene actualmente la provincia para albergar a los visitantes: las camas en alojamientos apenas llegan a las 5 mil, de las cuales la mitad se encuentra en la ciudad Capital.

A las carencias históricas se le suma en la coyuntura el cierre de algunos establecimientos hoteleros como consecuencia de la pandemia, que el año pasado y la primera mitad del actual afecto de manera directa la circulación de personas y por ende la viabilidad económica de muchos hoteles.

Si bien la pandemia no ha finalizado, se abre una etapa de intensificación notable del turismo en la Argentina. Un turismo, además, que por el propio contexto sanitario, puede priorizar nuevos destinos, como Catamarca, alejado de las grandes concentraciones de personas.

El Estado ha dado un paso decisivo en la promoción del turismo, y el efecto multiplicador no tardará en llegar, si la atención es buena. Falta crear infraestructura. La responsabilidad es básicamente del sector privado, pero requiere del acompañamiento del sector público. 

Las perspectivas que se abren son interesantes ahora que el dilema parece haber quedado atrás.

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