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editorial

Abusos en la noche

25 de octubre de 2021 - 01:03 Por Redacción El Ancasti

Un informe publicado ayer por El Ancasti da cuenta del grave incremento de causas que se tramitan en el Tribunal Penal Juvenil por delitos contra la integridad sexual, muchos de los cuales se cometieron estando la víctima bajo los efectos del consumo de alcohol o algún tipo de drogas.

Los victimarios son  adolescentes o jóvenes que apenas superan los 20 años, lo mismo que las víctimas, lo que sin dudas genera preocupación y una enorme intranquilidad entre los padres.

El caso más resonante de los últimos tiempos en Catamarca se dirimió en los últimos días, cuando un joven que tenía 16 años al momento del hecho, fue condenado por abusar de una adolescente, casi niña, de 13 años, que estaba casi inconsciente por el consumo de sustancias.

Hay varios casos más que ya han ido a juicio con condena para los acusados o irán próximamente. En algunos casos son varios los imputados con una sola víctima. 

Como es lógico suponer, los casos denunciados y que se transforman en causa judicial constituyen un porcentaje ínfimo respecto de los abusos que se cometen con esta modalidad, porque la inmensa mayoría no se denuncian por distintas razones, en especial porque la propia víctima no se anima a relatar el hecho por vergüenza o temor.

El consumo excesivo de alcohol o de drogas es un facilitador para la consumación de este tipo de delitos, que habitualmente se dan en un contexto de descontrol. En esas circunstancias, no puede considerarse como consentimiento para la relación sexual que la víctima no exprese claramente su negativa –el “no es no”, lema al que se apela para sensibilizar y combatir la violencia sexual-, porque muchas veces se encuentra en un estado de inconsciencia o semi inconsciencia que le impide manifestar su desaprobación. De hecho, es frecuente que la víctima detecte que ha sido abusada horas después, cuando recupera el conocimiento.

No siempre estas agresiones sexuales son planificadas previamente, y a veces los propios agresores no advierten la gravedad del hecho, ni siquiera que están cometiendo un delito, por una preocupante naturalización que existe de las relaciones sexuales sin consentimiento explícito en un contexto de excesos de consumo. 

En España, el Observatorio Noctámbul@s, en un informe sobre consumo de drogas y abusos sexuales en los contextos de ocio nocturno, expresa que “los chicos tienen más dificultades que las chicas para percibir e identificar las violencias sexuales que ocurren en su entorno: de los datos analizados se puede inferir que los chicos tienen mucho más naturalizado los comportamientos más sutiles, no visualizándolo como acciones del orden de la violencia sexual. En cambio, las chicas tienen mayor conciencia respecto a este tipo de abusos y agresiones, probablemente por haberlas sufrido ellas o alguna chica de su entorno”.

La Educación Sexual Integral (ESI) es una herramienta de suma importancia para que este tipo de problemáticas se debata en ámbitos escolares. Los chicos y las chicas necesitan información e intercambios de opiniones y experiencias para crear conciencia respecto de estas situaciones, evitando que se produzcan hechos de grave vulneración de la integridad sexual que, según puede constatarse en los expedientes judiciales, son lamentablemente cada vez más numerosos.

 

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