jueves 23 de abril de 2026
EDITORIAL

La punta del iceberg

Por Redacción El Ancasti

En medio del inmenso e intenso caudal de noticias vinculadas al coronavirus que saturan los medios de comunicación, se conoció días pasados que, en la pesquisa para identificar grandes fortunas argentinas, que seguramente servirán de insumo informativo para el proyecto de ley que se debate en el Congreso para aplicarles un impuesto extraordinario, si es que finalmente prospera, la AFIP se encontró con 950 cuentas bancarias de titulares o beneficiarios finales argentinos con saldos superiores al millón de dólares que no habían sido declaradas.

Son aproximadamente 2.600 millones de dólares que no tributan en el fisco argentino, pero las cuentas –y consecuentemente el dinero que debería pagar los impuestos establecidos por ley- podrían ser muchas más.

Las prácticas de elusión y evasión fiscal son muy comunes, no solo en la Argentina sino también en el resto del mundo. La diferencia consiste, básicamente, en que los países más desarrollados los controles para evitar las maniobras son muchos más estrictos y eficientes.

En la investigación, el organismo recaudador argentino centró su atención en los Bienes Personales, que es el impuesto que puede reflejar con mayor exactitud que ningún otro la capacidad contributiva. A poco de andar, se detectó que la base de datos confeccionada a partir de lo que fue el blanqueo de capitales estaba, como se dice en términos técnicos, “subexplotada”, es decir, no aprovechada debidamente para recaudar lo que corresponde de acuerdo con la magnitud de los recursos registrados.

Lo llamativo del caso no es que esas cuentas estuvieran de alguna manera “ocultas”, sino que eran datos que en la Argentina estaban disponibles desde 2017, cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se los entregó al gobierno nacional de entonces. Sin embargo, nada había hecho la AFIP desde allí y hasta ahora: ni siquiera una intimación.

Son de tres tipos las maniobras ilegales que se descubrieron en la investigación de las 950 cuentas bancarias mencionadas: hubo un grupo que declararon bienes en el exterior por un monto significativamente menor que el que declararon en sus presentaciones de Bienes Personales. Otro grupo no declaró bienes en el exterior. Y hubo un tercero, integrado por personas que, pese a tener cuentas millonarias en el exterior, no presentaron liquidación de Bienes Personales, como si sus patrimonios no llegaran siquiera a los dos millones de pesos.

Si la irregularidad detectada hasta ahora es grave, puede convertirse en un escándalo político de proporciones si es que, como se cree, lo revelado hasta ahora es apenas la punta del iceberg. Se especula que la cantidad de dinero radicado en el exterior y no declarado de argentinos es varias veces superior. Y que los que perpetraron esta maniobra de ocultamiento deliberado para eludir o evadir impuestos son personas del establishment, muy conocidas, y hasta en algunos casos reconocidas.

 

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