Mañana miércoles comenzará el juicio por uno de los casos que más controversias ha generado en los últimos años por la discusión que lleva implícita en materia de seguridad, y que ha potenciado la brecha que divide a los “garantistas” de los que propician “mano dura” contra la delincuencia.
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Lo que importa son las leyes
En rigor, esta dicotomía, así enunciada, parte de premisas falsas. Llevada a análisis simplistas y carentes de matices, ambas posturas se desdibujan, convirtiéndose en caricaturas deformes de posiciones que en realidad deberían ser serias y responsables, con aportes a un debate necesario y aun no saldado.
Los “garantistas”, desde esas perspectivas esquemáticas que se ventilan, en su gran mayoría, por redes sociales, aparecen como defensores irrestrictos de delincuentes, así como los partidarios de la mano dura son caracterizados como promotores del gatillo fácil y la violencia institucional. Por cierto, ni una cosa ni la otra.
El debate sobre temas tan sensibles requiere de miradas mucho más profundas y, sobre todo, con mayor anclaje en las leyes penales vigentes que en prejuicios irracionales.
Como ya se ha señalado en esta misma columna en otras oportunidades, debería hacerse un esfuerzo para moderar estas recriminaciones. Ningún ciudadano que se precie de respetuoso del estado de derecho puede defender o justificar a delincuentes, vistan o no uniforme. El debate, en todo caso, es válido si gira en torno, por ejemplo, al poder que el Estado le otorga a la policía en la lucha contra la ilegalidad o al endurecimiento o no de las penas que les corresponden a algunos delitos.
El juicio que comienza mañana encontrará en el banquillo de los acusados al policía Luis Chocobar, imputado por haber asesinado por la espalda a Juan Pablo Kucok, que minutos antes había participado de una situación de robo en el que un turista fue apuñalado, aunque no está determinado si el ladrón abatido por el efectivo fue autor del ataque o fue un cómplice menor de edad que lo acompañaba. La imputación que pesa sobre Chocobar es por el delito de “homicidio agravado en exceso del cumplimiento del deber”.
No debería haber margen para la polémica si la Justicia, tanto en la etapa de instrucción de la causa como en el juicio que se inicia mañana, actúa conforme a derecho. Si se comprueba que el acusado mató por la espalda al ladrón sin que éste implicase un peligro para otras personas en ese momento, Chocobar debe ser condenado. Si, en cambio, se constata que Kucok podía representar un peligro, el imputado debería ser absuelto o la calificación moderada.
Las leyes penales son claras y deben acatarse. Si el problema es que hay un desacuerdo con esas leyes, habrá que revisarlas y eventualmente modificarlas luego de un amplio y enriquecedor debate en el Congreso de la Nación. En ese contexto sí son válidas las controversias, pero hasta tanto eso suceda la polémica se reduce, como se dijo, a determinar si fiscales y jueces actúan conforme a derecho.