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EDITORIAL

No bajar la guardia

17 de noviembre de 2020 - 01:03 Por Redacción El Ancasti

Con las vacunas en el horizonte y la progresiva baja de contagios de Covid-19 en la Argentina, una sensación de alivio parece predominar en el ánimo ciudadano. Pero los expertos creen que esa sensación, si implica relajación de las medidas preventivas básicas y repetidas hasta el cansancio desde el inicio de la pandemia, sobre todo el distanciamiento social, puede ser muy contraproducente.

Roberto Etchenique es un químico argentino que considera que los números de casos empiezan a bajar, sobre todo en las grandes ciudades, porque hay un número importante de personas que siguen al pie de la letra las recomendaciones para evitar el contagio.

Las que no las siguen conformar un grupo grande, pero son siempre los mismos, muchos de los cuales ya contrajeron la enfermedad y por lo tanto se inmunizaron –al menos en el corto plazo-. 
Desde esta perspectiva, si los que se cuidan, por una relajación en los cuidados, dejan de hacerlo, los casos podrían volver a subir, tal como sucedió en Europa con la segunda ola. Pero con un agravante: la mayoría de los que se cuidan son personas de riesgo, de modo que si hay contagios masivos en este grupo la tasa de letalidad podría subir dramáticamente.

El sociólogo Daniel Feierstein sostuvo, en su cuenta de Twitter, lo siguiente: “Los que decidieron ignorar esta pandemia son los responsables del nivel de muerte que tenemos y los que nos hemos cuidado logramos que el número fuera menor al que podría haber sido. El responsable cuida al irresponsable y el irresponsable nos jode a todos”. Palabras duras pero basadas en un diagnóstico certero de la realidad. 

Las vacunas aparecen entonces como un recurso que servirá para ponerle un freno a la enfermedad, aunque nadie debe pensar que la pandemia terminará en pocos meses. En primer lugar porque si bien los estudios son bastante alentadores, restan pasos científicos que cumplir. Pero también, aun cuando sean eficaces y estén disponibles, inmunizar a una porción importante de la población llevará su tiempo. Y, finalmente, y no es un dato que pueda pasar inadvertido, hay muchas personas que se resisten a aplicársela con argumentos bastante precarios y, además, instan a los demás a imitar esa conducta.

Encuestas conocidas en los últimos días dan cuenta que en algunos países desarrollados, casualmente donde la pandemia está pegando muy duro, por la falta de confianza el número de vacunados no sería suficiente para generar la inmunidad de rebaño. Son naciones, además, donde los movimientos antivacunas tienen mayor fuerza. En Argentina, luego de algunas dudas, la percepción de riesgo respecto del hecho de vacunarse contra el coronavirus está en caída. 

Aún cuando haya datos objetivos que permiten ser más optimistas que hace unos meses, por la experiencia recogida en período de angustia y por los vacíos de información respecto de esta enfermedad, lo más aconsejable resulta mantener la prudencia y la guardia alta, practicando las recomendaciones preventivas que han demostrado, cuando se las cumplió con responsabilidad, ser efectivas para evitar la propagación del virus.

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