EDITORIAL

Acechanzas de la coyuntura

Los paralelismos entre la crisis del 2001-2002 y la actual son muy complejos de realizar...
jueves, 22 de agosto de 2019 · 02:10

Los paralelismos entre la crisis del 2001-2002 y la actual son muy complejos de realizar. Las características son muy diferentes, aunque las preocupaciones de la población, razonablemente, similares. No valen para el atribulado argentino de hoy distinciones técnicas: lo que importa es el bolsillo.

Pero a los fines de un análisis más en profundidad que el que surge espontáneamente del ciudadano de a pie, conveniente sería establecer algunas de esas diferencias. Una de ellas, muy visible, es que en el desmadre de principios de siglo las finanzas de las provincias estuvieron al borde del colapso. Desde entonces fueron mejorando y al día de hoy no están comprometidas.

En los últimos años, mientras el déficit de las finanzas públicas nacionales se convertía en uno de los principales problemas a resolver, las provincias y la gran mayoría de los municipios lograban equilibrio fiscal, superávit incluso y, en el peor de los casos, un déficit manejable.

Dos causas deben buscarse en esta eficiencia financiera de los gobiernos subnacionales en la última década y media: por un lado, un manejo más responsable de los fondos públicos, tal vez como obligado aprendizaje luego de la pésima experiencia de los años previos a las crisis de 2001-2002; por otro, un flujo mayor de fondos federales.

Respecto de esta última cuestión, es preciso indicar que en los años posteriores al 2003 la recurrencia de años con crecimiento económico les reportó a provincias y municipios mayores ingresos por coparticipación. Por otro lado, la vigencia del Fondo Federal Solidario (FFS) durante casi una década fue un factor importante, porque gobernadores e intendentes vieron asegurados sus fondos para la realización de obra pública, de modo que pudieron destinar más recursos coparticipables a equilibrar las cuentas públicas.

Durante el gobierno de Macri, si bien se eliminó el FFS, se incrementaron los envíos de fondos automáticos a las provincias, decisión que adoptó Nación para lograr acuerdos clave de gobernabilidad.

Pero no todo dura para siempre. Las finanzas provinciales y las municipales se encuentran amenazadas por la persistente recesión que hace caer la recaudación y por ende las transferencias de los recursos coparticipables, y desde hace una semana por las medidas adoptadas por el gobierno nacional, como por ejemplo la devolución de Ganancias, la bonificación del monotributo de septiembre y, sobre todo, la eliminación del IVA hasta fin de año para algunos productos de la canasta básica. 

Catamarca se encuentra en el lote de provincias que han tenido en los últimos años un prolijo manejo de sus cuentas públicas, pero ahora, alertada por las acechanzas de la coyuntura, alienta junto a otras el reclamo a Nación, incluso si es necesario por la vía legal. 

Es de esperar que tanto estas modificaciones impositivas que impactan negativamente en los fondos coparticipables como la recesión que restringe la recaudación sean parte de una coyuntura y no se extienda demasiado en el tiempo. Si la crisis llega con toda su crudeza a las finanzas de las provincias, se corre el riesgo de afectar la paz social, con los riesgos directos e indirectos que tal situación implica.

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