Editorial

Los papelones de Bullrich

No es la primera vez y probablemente tampoco será la última- que la ministra de Seguridad...
martes, 14 de mayo de 2019 · 04:18

No es la primera vez y probablemente tampoco será la última- que la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, ofrezca, apresuradamente y sin argumentos de peso, versiones bastante disparatadas respecto de hechos de inseguridad, o presuntos hechos de inseguridad.

Es lo que hizo respecto del tiroteo que terminó con la vida de Miguel Yadón y, al cabo de unos días, del diputado Miguel Olivares. Pero antes había sido protagonista –ella o las fuerzas de seguridad que comanda- de una serie increíble de papelones que pusieron de relieve la inapropiada desmesura de la funcionaria y de los efectivos que siguen al pie de la letra sus instrucciones.

El noviembre del año pasado fueron detenidos en Buenos Aires dos jóvenes musulmanes acusados de terroristas y así presentados por el Ministerio de Seguridad. No tardó mucho la Justicia en determinar la falacia de la acusación. El arma incautada en el allanamiento era una herencia familiar tenía casi un siglo- y los viajes que habían sido descritos a medio oriente como parte de un proceso de entrenamiento por parte del Hezbollah eran en realidad visitas a parientes.

En marzo de este año una pareja de prestigiosos arquitectos chilenos fue acusada de formar una célula anarquista que pretendía realizar un atentado contra el Congreso. Los detuvieron por dejar un presunto artefacto sospechoso. Era un maletín para una intervención urbana.

Casi al mismo tiempo, los jugadores del seleccionado de Pakistán que venían a participar de la Copa del Mundo de la Asociación Mundial de Futsal fueron deportados por errores en la documentación. El país de origen de los deportistas fue determinante para esa drástica decisión, sin precedentes en la historia argentina.

También en marzo, a Mariana Pajón, una colombiana bicampeona olímpica de BMX, le retuvieron durante horas sus bicicletas, con las que venía a competir al país. Le exigían, para ingresar, verificación del pasado judicial.

El jueves de la semana pasada, a horas de conocerse la muerte de Yadón, Bullrich y otros funcionarios de Seguridad aseguraron que el hecho se enmarcaba en el accionar de “mafias que trabajan en el país” y que “atentan contra la democracia”, y que el asesinato del catamarqueño había sido perpetrado por sicarios. 

La versión de la ministra, finalmente, fue desmentida por la propia Justicia, que sin tanto afán de protagonismo ni propensión a las apariciones mediáticas, fue descubriendo una trama muy distinta a la relatada en la conferencia de prensa por la ministra.
Para intentar no quedar tan mal parada, Bullrich se refirió, 24 horas después, a la mafia gitana, generando una definición estigmatizante e injusta hacia esa comunidad.

Los despropósitos de la ministra revelan un afán por obtener réditos políticos de casos dolorosos como los asesinatos de Yadón y Olivares o de operaciones que procuran exhibirse como golpes al terrorismo internacional cuando en realidad se trata de imputaciones a personas que no han cometido delito alguno, lo cual resulta inadmisible en una problemática tan sensible como es la seguridad de los argentinos. 

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