EDITORIAL

Jactancias de campaña

jueves, 10 de octubre de 2019 · 02:48

En la polémica con el Gobierno provincial respecto de la autoría de las obras públicas realizadas en los últimos años en territorio catamarqueño, el coordinador del Plan Belgrano en la provincia, Miguel Ángel Sastre, mencionó, entre las realizadas con fondos nacionales, al dique El Bolsón. No es la primera vez que dirigentes provinciales de Cambiemos y funcionarios del Gobierno nacional la mencionan. Es más, lo hacen cada vez que pueden.

En general, se la señala como obra concretada, sin agregar que no está aún en funcionamiento. Vázquez Sastre tuvo la precaución de aclarar que todavía están realizándose las obras complementarias para que se lo inaugure formalmente, aunque no se arriesgó, esta vez, a pronosticar fecha de inauguración.

Hace exactamente un año, el propio funcionario había declarado que el dique tenía un avance de obra del 98 por ciento, dando a entender que su inauguración era inminente. Un mes después, en noviembre del año pasado, Macri y la gobernadora Corpacci recorrieron la obra. En la oportunidad, el secretario de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación, Pablo Bereciartua, que también integraba la comitiva, señaló que “aprovechando la excelente relación con los bancos internacionales e instituciones de crédito” el Gobierno nacional iba a buscar financiamiento para la realización de esas obras complementarias.

El deterioro de la situación económica y, como es de público conocimiento, de la relación con los organismos de crédito, que ya era evidente el año pasado pero empeoró en 2019, explican tal vez los motivos de la demora en la conclusión del megaproyecto. Lo cierto es que, salvo alguna sorpresa de último momento, una nueva gestión nacional pasará sin que el este catamarqueño vea el impacto positivo tantas veces prometido y nunca concretado.

El dique El Bolsón lleva décadas como proyecto, pero recién empezó a tornarse realidad en 2008, cuando se realizó la licitación y se firmó el inicio de obra. La obra debía finalizar en 2011, pero el avance en 2010 era del 10%, en 2014 del 67% y en mayo de 2016 del 75%, según el informe presentado en el Congreso de la Nación por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien además prometió que la obra se inauguraría en 2017. Es decir, que cuando asumió el gobierno de Cambiemos el avance rondaba el 70%, no el 30, como dijo esta semana Vázquez Sastre.

Ni el kirchnerismo, que avanzó un 70 por ciento en siete años, ni el macrismo, que progresó casi el 30 por ciento restante en cuatro, se han caracterizado por la celeridad en la ejecución de los trabajos.

Peor está el complejo hidroeléctrico Potrero del Clavillo, que nunca arrancó, pese a las promesas del gobierno de Cristina Kirchner y del actual.

Deberían los funcionarios provinciales y nacionales abstenerse de prometer este tipo de obras de gran envergadura fijando plazos que no están en condiciones de cumplir. Mucho menos de proferir autoalabanzas sobre procesos inconclusos y, a esta altura, de concreción incierta. Son apenas, como queda claro, jactancias de campaña.

Otras Noticias