martes 18 de agosto de 2026
Opinión

Sorpresas en los Senderos Ancestrales del Oriente Catamarqueño

Por R. Alberto Avellaneda

Y realmente lo fue cuando documenté fotográficamente el curioso cactus con forma humana mientras transitaba con el guía y amigo José "Pepe" Castillo por las lomadas cercanas al Alero de La Mesada de Arriba, en el dpto. Ancasti, Catamarca, NOA.

Curiosidades en el Oriente Catamarqueño

Alero de la Mesada de Arriba / Mirador del Alero del Arroyo

Encontré, separados por kilómetros de distancia realizaciones en el arte o registros rupestres, con notable y singular similitud. Documenté fotográficamente un ave en el Alero de la Mesada de Arriba en el dpto. Ancasti y una representación de notable parecido en la parte externa del Alero del Arroyo del Complejo Arqueológico de la Vieja Resfalosa en el dpto. La Paz, prov. de Catamarca, NOA.

Sustos en los Senderos Ancestrales del Oriente Catamarqueño

La única vez que rompí mi regla de no salir nunca solo a patear cerros en mi tierra, lo tuve mientras documentaba la imagen del Gran Señor en el Complejo Arqueológico del Vallecito, prov. de Catamarca, Argentina. Mientras buscaba ángulos para registrar al imponente Felino, al sentarme en una piedra cercana, percibo movimientos a mis pies: responsable, una colorida víbora coral. Al darle vuelta con mi bastón de caminante, comprobé que sus anillos daban vuelta todo su cuerpo: era una coral verdadera.

Cuando hago documentación fotográfica de arte o grafismos rupestres siempre reviso las tomas fotográficas obtenidas, para ver los resultados y hacer otras en caso de no quedar satisfecho con lo registrado. Operación que me resultó sumamente necesaria después del julepe de ver reptar la víbora de coral verdadera a mis pies, en el Alero del Gran Señor en el Complejo Arqueológico del Vallecito en el dpto. La Paz, Catamarca, NOA.

Acomodé la mochila, la cantimplora, el machete y el bastón de caminatas al pie de una piedra partida por el medio por una planta de cebil, y me senté en ella mientras hacía la ceremonia de preparar la pipa, cargar el tabaco, darle lumbre y apretar el hornillo con el trío para un encendido parejo. Pero, no encontraba la comodidad buscada para revisar el material, ya que en la piedra notaba irregularidades que me impedían tener un buen asiento.

La causa: un sinnúmero de petroglifos. Fue innumerable la cantidad de arqueólogos, investigadores y visitantes que pasaron por el Alero del Gran Señor y no necesitaron utilizar la Piedra del Cebil como asiento y descubrir los petroglifos. La presencia de petroglifos con las características que los adscriben a cazadores recolectores, pone en evidencia que el Complejo Arqueológico del Vallecito tiene una larga historia de ocupación, con una gran impronta a partir de los 500 años d.c. de la dominante Cultura Aguada que se observa en todos los aleros de la zona Junto con el hallazgo en los alrededores del Alero de Basilio de fragmentos de cerámica Ciénaga.

Otro julepe

Transitábamos con el guía y amigo Agustín López por el sendero que teníamos que hacer para llegar al Alero de Las Galerías en el Complejo Arqueológico del Campo de Las Piedras, comentando la sorpresa que nos deparó la medición del Alero de la Media Naranja, con sus 25 m. de norte a sur y otro tantos de oeste a este, más loa 2,5 m de cada una de las víboras representadas en la cúpula interior, donde fueron pintadas con registros gruesos de material blanco lechoso rodeando con sus fauces un pequeño felino. De golpe el guía se frena, con imperiosos ademanes pedía silencio, y con sus enérgicas señas hacia el sendero que teníamos que transitar, me señalaba la causa de su alarma y automáticamente comencé a disparar la cámara fotográfica.

Una robusta lampalagua se encontraba estirada a lo largo de la senda, y a estar del engrosamiento de su vientre, estaba haciendo la digestión de la presa que había capturado. La señora lampalagua, tras su ingesta alimentaria, estaba haciendo dormida su digestión. Sin despertarla, seguimos con Agustín López nuestra ruta en busca del Aguade las Ensenadas y un nuevo alero con pinturas rupestres.

Meteorología Popular

En las sierras de El Alto y Ancasti de Catamarca se tararea está copla popular:

Cuando la Perdiz Canta,

Y el Cielo se Nubla,

Dicen los Huycameros

¡Lluvia Segura...!

Indicios de lluvia: aparición de mariposa negra; el canto del cacuy y de la golondrina; cuando la iguana y lagartija cavan hoyos en la tierra a la hora de la siesta; si en día caluroso, la vizcacha abandona su cueva, teme morir ahogada; cuando en días de pleno sol, las vacas y caballos retozan con frecuencia, olfateando el aire, anuncian cambio de tiempo. Nuestros abuelos fueron grandes pronosticadores. El Diablo Más Sabe Por Viejo, Qué Por Diablo.

Meteorología Popular: árboles, aves y animales que anuncian lluvia

Los paisanos del NOA, cuando quieren formular el pronóstico, no necesitan instrumentos. Perciben el cambio de tiempo hasta con 2 días de antelación, basándose en la flora y la fauna. El lapacho blanco y mistol, cuando se avecina una lluvia, sueltan un lloro y hacen un ruido, que los paisanos llaman quejidos. En días de sol, si se quiebran los gajos u hojas del cardón sin causa aparente, indica lluvia. El cazador sabe que, si la chuña canta al amanecer, el viento sé levantará.

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