EDITORIAL

De una gravedad inusitada

8 de junio de 2018 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

Una frase pronunciada esta semana por el fiscal Federico Delgado alerta sobre el profundo deterioro de las instituciones en la Argentina. Desde el corazón mismo del Poder Judicial, Delgado advirtió que la causa en su contra por presunta difusión de información en el marco de la causa Time Warp "puede terminar con un kilo de droga en el auto, en una amenaza más fuerte, en un tiro". "No es metáfora que puedo terminar con un tiro en la cabeza", dijo, sin más vuelta.

El funcionario judicial no confía en la transparencia ni en el honesto proceder del Poder del que forma parte en un cargo clave. Es de una gravedad inusitada. Si ese es el pensamiento de un fiscal, ¿con qué confianza o tranquilidad puede someterse a los designios de la Justicia un ciudadano común?
Según las encuestas de opinión pública, la imagen del Poder Judicial ha sufrido un deterioro en lo que va del presente siglo. El año pasado se conoció un estudio que indica que solo el 18 por ciento de los argentinos cree en la Justicia.

Los gobiernos de distinto signo que ha tenido la República Argentina, incluido el actual, pretenden tener un sistema judicial alineado con sus propios intereses, lo que incluye jueces y fiscales afines. El sueño parece ser que la Justicia funcione como un mero apéndice del poder político.

Por cierto, no sería justo aseverar que todo el Poder Judicial es permeable a las presiones de los gobiernos de turno, pero un análisis detenido y objetivo permite advertir la tendencia de la Justicia a tener cercanías con el oficialismo.

La novedad es que razonamiento similar se formula abiertamente ahora desde adentro mismo del sistema. El fiscal Delgado formuló sus fuertes declaraciones a raíz de que fue citado a declaración indagatoria que hizo el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi en el marco de un expediente en que se lo acusa de haber difundido información sensible del caso por las muertes de cinco jóvenes por consumo de drogas ocurridas en la fiesta electrónica Time Warp, que se realizó en Costa Salguero en 2016.

"No soy tonto: en los últimos dos años he tenido intervención en causas muy sensibles, en las que llegamos a lugares en los que no pensábamos que íbamos a llegar. Evidentemente, por la fragilidad institucional de la Argentina esas cosas terminan mal", advirtió Delgado. Y recordó que investigó al presidente de la Nación,  Mauricio Macri; a la expresidenta Cristina Kirchner, al jefe de los servicios de inteligencia, Gustavo Arribas); al presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici; al jefe de Gabinete, Marcos Peña; a el exministro de Planificación Federal, Julio de Vido; y el tema Odebrecht, entre otros.

"Nos pasamos la vida detectando causas armadas y esta vez la causa me la armaron a mí. No deja de ser un síntoma de la Justicia argentina", señaló.

La falta de confianza en la Justicia es un problema estratégico de la República. Resulta necesario, para sanear a este poder del estado fuertemente cuestionado, implementar mecanismos institucionales que garanticen procederes transparentes y ajustados a derecho y limiten fuertemente la posibilidad de injerencias del poder político que la condicionen.

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar