Editorial

Actitud positiva respecto a 2018

martes, 09 de enero de 2018 · 04:18

Tal vez sea por el hecho de que los argentinos hemos vivido la mayor parte de nuestra relativamente corta historia de crisis en crisis, con cierta inestabilidad institucional y numerosos vaivenes económicos, en una búsqueda permanente de un modelo de desarrollo y crecimiento que genere trabajo, bienestar y disminuya la pobreza, que las expectativas sobre el futuro sean más positivas que negativas. Quizás más por deseos íntimos que por un convencimiento racional.


Lo cierto es que en el contexto mundial, los argentinos se muestran más optimistas que ciudadanos de otros países que seguramente tendrían razones más objetivas para serlo, tanto por su historia como por la estabilidad económica que los caracteriza.


Según Marita Carballo, de la consultora nacional Voices!, que participa en un sondeo anual de fin de año de GIA/WIN, muestra a los argentinos más optimistas y esperanzados que el promedio mundial en relación con sus expectativas para 2018.


El trabajo, que se realizó en 55 países y que cubre todas las regiones y dos tercios de la población mundial, muestra a nivel global un menor optimismo que el año anterior. Quienes piensan que 2018 será mejor son un 39% (vs. 52% del año pasado) mientras que un 23% cree que 2018 será peor y un 32% que será igual.


“Este mayor escepticismo a nivel global se explica por una serie de factores, entre los cuales se encuentran las perspectivas económicas que resultan más pesimistas que hace un año. Decrecen al 28% quienes creen que este año será de mejoría económica vs. 42% que así lo creía respecto de 2017. De los 55 países medidos, en 32 hay pesimismo sobre el futuro económico (…). Con respecto al G-20, entre los 15 que participaron en el estudio solo dos son muy optimistas en lo económico: Indonesia (65%) y la India (62%)”, apunta Carballo.


Y a continuación destaca que “a diferencia de lo que pasa en el mundo, en general los argentinos estamos más optimistas que hace un año y 12 puntos por encima del promedio global con 51%, pensando que en general 2018 va a ser mejor, un 22% que será similar y un 21% que será peor que 2017. En todos los segmentos demográficos predominan en nuestro país las respuestas positivas sobre las negativas. Son los universitarios y la clase alta quienes más sostienen que este año será mejor (62% vs. 49% en el nivel bajo). En el interior del país y la Capital Federal (53%) los ciudadanos son más optimistas que en el Gran Buenos Aires (45%)”.


Los principales problemas del país para la población hoy son la pobreza, el temor al desempleo y la inseguridad. Se reconoce al Gobierno una buena gestión contra el narcotráfico, la política exterior de estrechar relaciones con el mundo y la lucha contra la corrupción. Y se esperan mejores resultados en temas económicos sociales, como el combate contra la pobreza, la creación de puestos de trabajo y el control de la inflación.


Quizás el optimismo argentino no sea más que un recurso de autodefensa frente a la adversidad, o bien una expresión de la necesidad de suponer que lo peor ya pasó y que es muy difícil caer más abajo. 


Cualquiera sea la motivación, el optimismo sigue siendo la mejor actitud de las personas para encarar el futuro, más allá de que algunos “indicadores” objetivos no alienten demasiada esperanza. 

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