Un estudio realizado por un nutricionista catamarqueño confirmó la existencia de deficientes hábitos alimentarios entre los chicos en edad escolar.
Un estudio realizado por un nutricionista catamarqueño confirmó la existencia de deficientes hábitos alimentarios entre los chicos en edad escolar.
No es una novedad que las costumbres nutricionales de los niños y adolescentes están muy lejos de los parámetros considerados saludables por los especialistas, pero el mérito de este trabajo consiste en poder mensurarlos en base a datos locales.
Franco Notario, licenciado en Nutrición, se propuso indagar la relación existente entre el exceso de peso con el hábito del desayuno y la calidad del mismo en 105 escolares de dos escuelas del nivel primario de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca. Pero la información recolectada permitió llegar a conclusiones sobre otros aspectos que deberían tenerse en cuenta para modificar una realidad preocupante.
Un primer dato revela que más de la mitad de los alumnos presentó exceso de peso (el 20,9% sobrepeso y un 29,5% obesidad), muchos de los cuales, según las estadísticas, seguirán siendo obesos durante el resto de sus vidas, con los consiguientes problemas para la salud que ocasiona, particularmente el desarrollo de enfermedades crónicas.
El estudio indica que el 82% de los chicos entrevistados manifestó que desayuna, pero solo el 1,1% lo hace siguiendo los parámetros fijados por las Guías Alimentarias para la Población Argentina, que indica que esa primera comida diaria debe estar compuesta por lácteos, cereales y frutas.
No deja de llamar la atención, además, que el 18% de los chicos entrevistados en estas escuelas admita que no desayunan. El principal argumento es la “falta de tiempo”, lo que denota una mala organización familiar, antes que falta de recursos.
De todos modos, y más allá del informe en análisis, las restricciones económicas que tienen los sectores más vulnerables de la población repercuten también en la calidad de la alimentación. Según datos del Ministerio de Agroindustria, durante el año pasado cayó el consumo a niveles que no tenía desde 2003. Cada persona –según las estadísticas oficiales-, tomó cuatro litro de leche menos en 2016 respecto de 2015, lo que representa una caída del 9,2% interanual.
El grupo que no desayuna, que además, según el estudio de Notario, presenta mayor índice de masa corporal que el que sí desayuna, se divide entre los que su primera comida es recién el almuerzo y los que hacen una comida previa en la cantina de las escuelas, optando generalmente los sándwiches y las gaseosas. Ambas alternativas no son buenas para la salud de los chicos.
Después de más datos y otras consideraciones, el trabajo concluye con una sugerencia que bien podría tenerse en cuenta, como ya sucede en algunos países, por ejemplo Chile: incorporar nutricionistas al ámbito escolar, lo que se encargarían de realizar charlas, capacitaciones, evaluación del estado nutricional, paliar el problema de exceso de peso, trabajar en las ofertas alimentarias de los quioscos y llevar a cabo actividades de prevención y promoción de la salud”.