La bandera inspirada en la Selección llegó a las Islas Malvinas
Excombatientes y familiares recordaron a los caídos en la guerra de 1982 con una bandera similar a la que mostraron los jugadores argentinos tras vencer a Inglaterra en el Mundial.
La delegación, integrada por miembros de distintos centros de veteranos de guerra y familiares de soldados fallecidos, también cantó el himno nacional durante el homenaje a los caídos.
Un viaje para cerrar heridas y sostener el reclamo
El veterano Ramón Robles definió el viaje con una precisión que no admite interpretaciones ambiguas. "Este para nosotros es un viaje humanitario. Es muy importante venir acá para cerrar esta historia", afirmó. La frase sintetizó lo que para muchos de los participantes es una deuda pendiente con sus compañeros que no regresaron y con ellos mismos: la de volver al lugar donde fueron enviados de jóvenes, muchas veces sin preparación ni equipo adecuado, a combatir por una causa que el Estado luego abandonó.
Robles también reflexionó sobre el papel del gobierno de facto de 1982 respecto a las islas y sus habitantes actuales. "Nuestro gobierno de ese momento lo que hizo fue hacerles un favor a los habitantes de las islas porque hoy son los millonarios de la zona", sostuvo.
Catorce kilos menos con un mes de servicio
Otro de los testimonios que sacudió al homenaje fue el de Eduardo Albornoz, quien recordó con crudeza las condiciones que atravesaron los conscriptos durante el conflicto. "En ese momento todos teníamos un mes de incorporados al servicio militar", señaló, y completó: "En ese tiempo todos bajamos 14 o 15 kilos". La imagen es contundente: adolescentes con apenas cuatro semanas de entrenamiento, adelgazados por el frío, el hambre y el miedo, enviados a defender un territorio que el Estado recuperó por la fuerza y perdió en pocas semanas.
La delegación también recorrió Puerto Argentino y algunos de los territorios donde se desarrollaron los combates más intensos de la guerra. El viaje concluyó el viernes, tras una semana de homenajes y recorridas por los escenarios del conflicto.
El fútbol como puente simbólico
La elección de la bandera no fue casual. La réplica de la enseña que los jugadores de la Selección desplegaron en el estadio tras eliminar a Inglaterra en el último Mundial cargó en Darwin una doble resonancia: la del triunfo deportivo sobre la misma nación con la que se libró la guerra y la de la reivindicación soberana que late detrás de cada partido entre ambas selecciones. Para los excombatientes que estuvieron presentes, esa bandera no es solo un accesorio de cancha; es la continuación de una disputa que no se resolvió en las islas en 1982 y que el tiempo no ha cerrado.
La presencia de excombatientes argentinos en las Islas Malvinas se ha vuelto más frecuente en los últimos años, impulsada en parte por la identificación de soldados cuyos restos reposaban sin nombre en el cementerio de Darwin, un proceso que avanzó gracias al trabajo conjunto del Comité Internacional de la Cruz Roja y el Equipo Argentino de Antropología Forense. Muchas familias pudieron saber por primera vez dónde descansan sus hijos, hermanos o padres. Esa certeza abrió también la posibilidad de estos viajes de duelo y cierre que, como el de esta semana, combinan el homenaje personal con la afirmación pública de la soberanía argentina sobre el archipiélago.