Los pronósticos más razonables indican que, efectivamente,
las elecciones para erigir al intendente de Ancasti que cumplirá los dos años
del mandato que dejó truncos el extinto Antonio "Gato” Córdoba, van camino a la
frustración. Si se cumpliera el calendario electoral acordado por las fuerzas,
dentro de 6 días los ancasteños deberían concurrir a las urnas a votar por su
jefe municipal. Pero todavía no cuentan con una oferta electoral concreta,
porque ni siquiera están oficializados los candidatos. Ocurre que la alianza
FCS-Cambiemos y el partido MAP –del ex gobernador Ramón Saadi- impugnaron la
candidatura de Nancy Córdoba, hija del fallecido ex jefe comunal, por falta de
residencia y porque tampoco figura en el padrón electoral con fecha de corte el
4 de enero, es decir, 180 días antes del comicio previsto para el próximo
domingo 4 de junio. Pero para el FV-PJ, el padrón a utilizar debe ser el mismo
que el de las PASO de agosto próximo, con lo cual la fecha de corte debería ser
el 25 de abril. Así lo dispuso el Tribunal Electoral por unanimidad, eliminando
de ese modo uno de los obstáculos que tenía la candidata oficialista, quien no
figuraba en los padrones de 2015 con el corte de enero, ya que recién hizo el
cambio de domicilio en marzo pasado. La oposición, entonces, decidió apelar la
resolución del Tribunal ante la Corte de Justicia de la Provincia.
Ahora el juez electoral, Raúl Guillermo Cerda, quien hace
unos días alegó que no contaba con las herramientas tecnológicas necesarias
para llevar a cabo el comicio –las que fueron suministradas con una celeridad
asombrosa por el propio intendente a cargo del municipio, Rodolfo Santillán, y
precandidato por el FCS-Cambiemos- dictó una resolución en la que indica que no
está en condiciones de resolver lo más urgente: cuál padrón se utilizará en
Ancasti. Y, en consecuencia, hasta que eso se resuelva, tampoco puede
pronunciarse respecto a las impugnaciones sobre la precandidata oficialista,
por cuanto uno de los puntos en cuestión es si tiene o no la residencia exigida
por la ley. Para hacerlo debe esperar que se expida la Corte sobre las
apelaciones de ambas fuerzas opositoras. A criterio del oficialismo, en una
elección local la máxima autoridad provincial es el Tribunal Electoral y no la
Corte de Justicia, y por lo tanto es válido lo dispuesto por el primero
respecto a los padrones. Alega el oficialismo que si la Corte se avocara a la
apelación y eventualmente hiciera lugar al planteo opositor, tendría todo el
derecho de acudir a la Corte Suprema de Justicia, y así la elección de Ancasti
no se llevaría a cabo hasta nuevo aviso.
Todo lo que sigue a partir de hoy es a contrarreloj. En
primer lugar, la Corte debe decidir si se avoca o no a la apelación de la
resolución del Tribunal Electoral –que de hecho cuenta con un representante del
alto tribunal, Raúl Cippitelli-. Si lo hace, resta saber cómo resuelve y en
cuánto tiempo. Si no, entonces queda firme el padrón de las PASO, y Cerda queda
liberado para resolver la impugnación de Córdoba sobre su residencia. Si éste
hace lugar a la impugnación opositora, voltearía a la precandidata del
oficialismo, que ya anticipó que no hay un "plan B” para Ancasti. O sea, se
vendría otra presentación legal en contra. Y si la deja firme, la oposición no
lo aceptará. Ergo, otra apelación. En cualquiera de esos casos, no habrá
elección en Ancasti el domingo próximo. No obstante, si todo se pudiera
resolver pacíficamente en 48 horas, el juez Cerda tiene plazo hasta el
miércoles para enviar las urnas y las boletas al departamento. En suma, como
anticipó este diario el sábado pasado, las elecciones para intendente de
Ancasti se encaminan definitivamente al fracaso.