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CARA Y CRUZ

Paro con aval ministerial

El ministro de Educación, Daniel Gutierrez, expresó su solidaridad con el paro docente que demora
7 de marzo de 2017 - 04:11 Por Redacción El Ancasti
El ministro de Educación, Daniel Gutierrez, expresó su solidaridad con el paro docente que demora el inicio del ciclo lectivo. "La medida de alguna manera cuenta, desde mi parte, con una posición en la que le encuentro razón, porque yo mismo he planteado en el Consejo Federal, ante el resto de los ministros del país y ante el propio ministro (Esteban) Bullrich, que había que abrir la paritaria nacional. No tanto por el sueldo testigo, como se habla habitualmente, porque eso ya está fijado automáticamente, sino porque la paritaria nacional obliga al Estado nacional a asistir a las provincias en la fijación de los salarios”, dijo en Radio Ancasti. "Queríamos que se abra la paritaria nacional porque eso lo obligaba al Estado a asistirnos, a hacerse cargo de las propias consecuencias de las decisiones que tome el Estado nacional, y eso no ha sucedido”, añadió. 




Esto de que un ministro de Educación avale un paro debe tener escasos precedentes, pero en el caso de Gutierrez la postura se entiende: evalúa que el paro nacional desplaza del foco de atención la controversia que se desarrolla en la provincia con los docentes catamarqueños, lo que para él es un alivio porque le permite echarle la culpa a otro, aunque sea por un rato. Como si la paritaria nacional que lo inquieta fuera a resolverle algo a la educación provincial, donde los paros encadenados y los inicios de ciclos lectivos demorados se han convertido en norma, con paritaria nacional o sin ella. De cualquier manera, ya que es ministro, podría esforzarse un poco en disimular la satisfacción que siente porque en esta oportunidad el paro se lo hagan a otro, hecho que obedece a una afortunada, para él, casualidad, y no a que los gremios catamarqueños no fueran a hacer paro por las suyas. De hecho, ya la discusión salarial local venía embalada hacia ese horizonte clásico cuando la polémica nacional vino a proporcionarle excusas para sobreactuar antimacrismo. Quizás suponga que con eso se va a ganar el favor de los sindicalistas, pero no demorará en descubrirse el ejercicio de hipocresía que significa alentar paros mientras impacten sobre cueros ajenos. Falta que diga que no hay que descontar los días de paro ni sancionar a los gremios que no acaten las conciliaciones obligatorias para su consagración en el cinismo. No hay registros de ministros de Educación de la Nación que se hayan manifestado a favor de los sindicatos docentes provinciales por los crónicos paros lugareños o los escandaletes tipo sobresueldos que engalanaron gestiones como la suya. Por un elemental pudor, el ministro tendría que guardar las formas.




Un extraño episodio se registró con el expediente de una multa que se le aplicó a una empresa que perdió los beneficios del régimen de diferimientos impositivos por incumplimientos en las inversiones. La firma llegó a un acuerdo con la AFIP, que se le fue encima para cobrar los tributos adeudados, pero quedó abierto el trámite de la sanción provincial, que equivalía a un 10% de la inversión comprometida, unos $20 millones. El expediente se habría traspapelado en los entreveros burocráticos entre el Ministerio de Producción y el resto de los organismos provinciales involucrados. En conclusión: la Provincia no cobró y la documentación se habría perdido. Raro. El incidente obliga a reconstruir todo el trámite, mientras la Provincia se priva de una millonada que, dadas las circunstancias, no le vendría para nada mal.
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