Mariano, el personaje de la novela Las Estrellas que encarna Luciano Castro, caracterizado en la ficción como un buen tipo, entrañable y canchero, le dice en una escena a su novia Lucía (Marcela Kloosterboer): “¿Querés escuchar un consejo? Bueno, escuchá esto, primero bajá los humos, andá a comer con tus hermanas porque no todos te tienen la paciencia que te tengo yo y vas a aparecer en una zanja flotando”.
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Violencia en la pantalla caliente
La escena de la tira más popular del momento pasó para muchos inadvertida, pero seguramente para otros no. Incluso algunos usuarios de las redes sociales salieron fuertemente a criticar este mensaje machista, que incluía la amenaza de una muerte violenta.
Podrá argumentarse que el personaje es una persona simpática que vive bromeando y exagerando las peleas con su novia malhumorada. Pero precisamente porque es una broma es que debe señalarse como un exabrupto que no debería haberse colado en la trama de la novela.
El polémico comentario en Las Estrellas: "Vas a aparecer en una zanja". pic.twitter.com/KxDplA9EsV
— El Destape (@eldestapeweb) 17 de octubre de 2017
Si hubiese sido el autor de la “amenaza” un personaje caracterizado como violento podría entenderse este pasaje de la ficción como una escena realista de las muchas que suceden cotidianamente en la vida diaria. Pero al tratarse de un comentario sarcástico proferido por un muchacho “bueno” de la tira, la óptica de análisis debe ser otra.
La violencia contra la mujer tiene muchas formas. Y están especificadas legalmente. En el año 2009, el Congreso de la Nación sancionó la ley 26.485 de protección integral a las mujeres para prevenir, sancionar y erradicar la violencia, consigna que hay distintos tipos de violencia: física, psicológica, sexual, económica y patrimonial y simbólica. Esta última se produce “a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos que transmitan y reproduzcan dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”.
Y añade que la violencia de género se manifiesta a través de diversas modalidades que tienen que ver con la violencia doméstica, la violencia institucional, la violencia laboral, la violencia contra la libertad reproductiva, la violencia obstétrica y la violencia mediática.
La violencia mediática es “aquella publicación o difusión de mensajes o imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación que, de manera directa o indirecta, promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres”.
Como podrá entenderse perfectamente, sugerir que por su malhumor una mujer puede terminar flotando en una zanja, excede largamente los ejemplos mencionados en el párrafo anterior.
Si proferir una frase de esa naturaleza es condenable en un diálogo de la vida cotidiana –aun cuando pretenda ser un “chiste”-, más lo es si se difunde en horario central de la televisión nacional y lo dice un personaje querido, con el que los televidentes tienden a empatizar.