sábado 13 de julio de 2024
|| CARA Y CRUZ ||

Otra vez la desidia funesta

Por Redacción El Ancasti
La muerte de un niño de tres años en el llamado, con certera aunque escasa imaginación, "Canal de la Muerte”, obliga a insistir en las funestas consecuencias de la desidia estatal. La acequia se ha cobrado nada menos que 24 vidas desde 1995, 21 de las cuales eran niños de corta edad. En cada oportunidad, a lo largo de una veintena de años, los deudos reclamaron que fuera cubierta para reducir el peligro. El penúltimo pedido fue el año pasado, después de que se ahogara el pequeño Thiago Canil, también de tres años; el último ahora, con el deceso Luis Federico Nieva Quiroga, en el tramo que pasa por detrás del barrio Los Plateados, en Valle Viejo. La madre del  niño dijo, furiosa en su dolor: "A las intendencias nunca les interesó taparlo. Nosotros hablamos con la ex intendenta (Natalia Soria) y con el actual (Gustavo ‘Gallo’ Jalile). Espero que ahora, con esta muerte, a las autoridades se les caigan los pesos que tienen en el bolsillo para tapar el canal”. El "Canal de la Muerte” comienza en la zona del dique Las Pirquitas, en el departamento Fray Mamerto Esquiú, atraviesa Valle Viejo y Capital y termina su recorrido de 38 kilómetros en Capayán. 



En 2007, dadas las numerosas muertes que se producían en el cauce de riego, la Subsecretaría de Recursos Hídricos trazó un plan para cubrirlo en cinco años. A fines de ese año se había tapado solo 600 metros en el barrio Virgen del Valle del sur capitalino. El sector más peligroso parece ser el chacarero, que se extiende por cinco kilómetros. En enero del año pasado, la muerte de Thiago Canil movilizó a sus familiares y allegados, a quienes se les prometió avanzar con el tapado. En septiembre, El Ancasti informó sobre el malestar de los vecinos de la localidad de Polcos porque la obra estaba paralizada y los materiales abandonados. Entre promesa y promesa, la cantidad de muertos ya pisa el cuarto de centena en veinte años.
También a la desidia estatal puede cargársele el accidente fatal que se produjo el domingo al mediodía en la ruta 38, a dos kilómetros del ingreso a El Portezuelo. Dos automóviles chocaron de frente cuando uno se cruzó de carril para esquivar un animal que cruzaba. Murió uno de los conductores, oriundo de Tucumán. Otro más y van… Varios de los 57 accidentes fatales que hubo en la provincia este año se debieron a animales sueltos en la ruta, un problema peligrosísimo al que nadie parece ser capaz de hallarle solución. Como en el caso del "Canal de la Muerte”, convergen aquí responsabilidades de la Provincia y los municipios, aunque los intendentes podrían hacer algo más, pues sus administraciones tienen mayores facilidades para detectar de inmediato los animales y secuestrarlos que, por ejemplo, la Policía de la Provincia o Vialidad, que no patrullan las rutas. 



A la tarea de prevención, para la que Gobierno y municipios tendrían que avanzar en convenios y ajustes reglamentarios, puede sumarse el incremento de las sanciones. La Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto que modifica de la ley que prohíbe los animales sueltos, bastante inútil hasta ahora no solo por los indicios que surgen del mero cotejo del registro de siniestros, sino por la constatación visual que cualquiera puede realizar con un paseo por cualquier ruta. La iniciativa, presentada por el diputado Víctor Luna, dispone hasta 40 días de arresto a propietarios de animales secuestrados en la ruta y multas por un valor de entre 1.000 y 1.500 litros de nafta súper a los propietarios de los animales incautados, por cada ejemplar. Una experiencia cercana demuestra la eficacia del rigor en las sanciones: en La Rioja, quien conduce en estado de ebriedad puede ser detenido y se le aplican multas muy onerosas. La tasa de accidentes, y de accidentes fatales, disminuyó de modo significativo, al tiempo que se incrementó el trabajo de taxistas y remiseros en horario nocturno.
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