La brusca caída del consumo operada este año como consecuencia del enfriamiento de la economía ha impactado fuertemente en los ingresos fiscales de las provincias. La recaudación tributaria, que en una parte significativa se coparticipa a los estados subnacionales, ha subido en los últimos meses respecto de 2015 apenas entre el 23 y el 24%, cuando la suba de la inflación interanual ronda el 45%.
Ni siquiera los nuevos recursos que la Nación envía en concepto del 3% de la devolución de la coparticipación han logrado compensar las pérdidas en los ingresos.
La disminución respecto de los años anteriores está siendo compensada con endeudamiento, tanto a nivel de las provincias como de la Nación, cuyo déficit fiscal en el primer semestre alcanza los 121.203 millones de pesos.
El propósito enunciado por los gobiernos en sus distintos niveles es orientar los recursos provenientes del crédito hacia obras de infraestructura para el desarrollo. Sin embargo, el gobierno nacional y al menos siete provincias destinarán en el corriente ejercicio parte de esos fondos a gastos corrientes.
Entre enero y agosto, el gobierno nacional se había endeudado en alrededor de 37.000 millones de dólares. Las provincias, por su parte, colocaron títulos de deuda en pesos y dólares para cubrir gastos de sus presupuestos por montos superiores a los 20 mil millones de pesos, y se estima que se llegaría a los 8.300 millones de dólares en todo el 2016.
Un informe publicado por el diario Perfil en base a información de distintas consultoras, señala que en los primeros ocho meses de 2016 siete provincias que salieron al mercado colocando deuda por casi 6.000 millones de dólares, destinarán entre el 30 y el 40% de esos recursos para cubrir gastos corrientes.
No es el caso de Catamarca, que destinará el crédito de 750 millones del Fondo de Garantía y Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, que coparticipará también a los municipios, para la realización de obras públicas.
De todos modos, el propio gobierno nacional, cuyos referentes antes de asumir, en plena campaña electoral, habían pregonado como una virtud la necesidad de no utilizar los recursos provenientes del endeudamiento para gastos corrientes, es el que ahora fomenta o al menos admite esta alternativa.
"Los fondos provenientes del Fondo de Garantía y Sustentabilidad tienen libre disponibilidad y pueden ser destinados a pagos de sueldos”, señalan fuentes del gobierno nacional, según la publicación del medio nacional.
No hace falta profundizar demasiado en el análisis para comprender los riesgos que implica financiar déficit fiscal con endeudamiento. Si no hay una recuperación de la actividad económica, puede iniciarse otra vez, como ha pasado en otras oportunidades de la historia argentina, un ciclo de endeudamiento que no tiene otro destino que el agravamiento de la crisis.
Los créditos deben ser destinados a obras para el desarrollo productivo, que es la única manera de revertir el espiral de endeudamiento, transformando en virtuoso lo que puede ser un círculo vicioso.