Además
de una gran variedad de climas e imponentes paisajes, nuestra provincia cuenta
para su desarrollo turístico con valiosos recursos históricos y arqueológicos
todavía no aprovechados debidamente o carentes del cuidado imprescindible para
que esa riqueza no se pierda por el deterioro originado en el paso del tiempo o
por la acción de vándalos.
Precisamente
esta última situación es la que ha afectado días pasados parte del patrimonio
del Museo y Centro de Interpretación del Pueblo Perdido de La Quebrada.
Ya en
septiembre se había producido el ingreso al lugar de desconocidos amigos de lo
ajeno. Y el hecho se repitió esta semana. Los sujetos causaron destrozos de
objetos de valor cultural y arqueológico.
La
repetición de episodios similares habla de un descuido preocupante de parte de
las autoridades, pues recién luego de la segunda oportunidad en poco tiempo
decidieron cambiar cerraduras, instalar rejas, sensores de movimientos y
empezar a trabajar en la instalación de un circuito cerrado de cámaras de
vigilancia. Todas estas medidas de prevención se podrían haber ejecutado antes;
incluso habían sido sugeridas por la Dirección de Antropología, pero el
municipio capitalino las desoyó.
No es el
único patrimonio de valor cultural e histórico desatendido. Hace un par de
años, ocasionales visitantes a la cueva de La Candelaria, ubicada en el
departamento Ancasti, y considerada como uno de los reservorios de arte
rupestre más importantes de esta región del país, se quejaron ante este medio
de los frecuentes daños que se producen en el lugar por la ausencia de medidas
de seguridad.
Pero así
como se señalan los aspectos deficitarios, también es justo mencionar los
positivos. La puesta en valor de El Shincal de Quimivil es una obra magnífica
que ha logrado rescatar una antigua ciudad precolombina que hoy forma parte de
lo más preciado de la riqueza arqueológica argentina.
Y en las
últimas semanas se han conocido la inquietud y la voluntad de vecinos del
departamento Fray Mamerto Esquiú por recuperar el Camino Real para ponerlo en
valor y posicionarlo como un atractivo turístico.
La
iniciativa cuenta con el apoyo de historiadores y el visto bueno de los
municipios de Fray Mamerto Esquiú y Valle Viejo, y de la Secretaría de Turismo
de la provincia.
No
es, por cierto, el único camino histórico que puede rescatarse. En una
colaboraciónbajo el
título "El valor cultural de los caminos históricos”, publicada en
elancasti.com.ar el pasado mes de septiembre, Rodolfo Schweizer insta a recuperar el
patrimonio histórico y turístico que representan los caminos de antaño, tras lo
cual menciona algunos ejemplos localizados en distintas regiones de la
geografía provincial.
Como
puede observarse, recursos naturales, culturales e históricos no le faltan a
Catamarca para convertirse en un destino turístico atractivo para visitantes de
otras provincias y otros países. El desafío es lograr una aceitada
complementación pública-privada, con la participación de las organizaciones de
la sociedad civil, para generar las estrategias de recuperación y puesta en
valor de esa riqueza que espera ser exhibida en todo su esplendor.